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Carlos
Llorens- La Razón- Sección Teatro Opinión- Abril de 1995. Estrenó
el San Martín pieza intimista de autora novel Mujeres
sin hombre. “El
corazón tiene razones que la razón no comprende”. La mujer, gracias a Dios,
tiene otra manera de percibir la vida respecto de sus compañeros, los varones.
Con el riesgo de caer en la farsa de toda generalización, puede afirmarse que
lo femenino está más cerca de la intuición y los sentimientos. En
Brilla por Ausencia, la autora, Susana Gutiérrez Posse se enfrasca en un
interesante trabajo escénico que ejercita ese delicado “saber de cord”.
Antes que nada despliega aquí un momento sentimental, transido de femineidad
vuelta sobre sí misma. Pinta un mundo cálido- y apenas
opresivo- de mujeres entre mujeres, eufemismo para decir aisladas de los
hombres. Circunstancias apenas sugeridas por Gutiérrez Posse las han replegado
bajo ese regazo familiar del caserón que las defiende de las acechanzas del
mundo. Y
esos varones ausentes en sus vidas, fundamentalmente, un hijo que fue también
padre y marido y otros posibles complementos de esas vidas suspendidas en
dolorosa soledad. No es lógico abundar más sobre la tenue historia que enlaza
a esas mujercitas casi ancianas o maduras o adolescentes. Entre ellas hay muchas
cosas nunca dichas ni aclaradas jamás. Sobrentendidos o malentendidos que
tienen relación con los hombres, el hombre. En esa casa inestable se pasan
grandes privaciones materiales y el hambre amenaza cada día. Por otra parte la
inseguridad y el temor a lo desconocido las ha llevado a inventar, en tanto, a
Juan, para alejar a merodeadores y acechanzas. Ese personaje varonil de cuya
existencia parecen estar voluntariosamente disuadidas, se hace cada vez más
insostenible y entonces todo parece derrumbarse ya sobre ellas. Acaso
esa fruición de Gutiérrez Posse por dibujar- con admirable habilidad y
lirismo, por cierto- las pequeñas anécdotas, debilite la progresión de los
acontecimientos, que se deslizan apenas advertidos, no sólo por los personajes,
sino también por el espectador, como anulando ilusoriamente la amenaza de
degradación del tiempo. Bien puede que el efecto fuera decidido ex profeso como
propuesta dramática experimental, aunque su resultado no resulte siempre feliz.
En tanto, se echa de menos un mayor atrevimiento a la aventura de superar el
discreto naturalismo que por momentos amodorra la escena, y habría enriquecido
el resultado. En
la tesitura adoptada por Gutiérrez Posse, pocos mejor dotados que Omar Grasso
para construir con prolija obsesión Brilla por ausencia. Esa materia
prima que no es otra cosa que puro clima intimista y un tanto lunático,
encuentra en el puestista el traductor exacto. Grasso teje con la lana de sus
actrices un tapiz de complicidades y alianzas mujeriles. Retrata a sabiendas la
futilidad de que no pasa nada, cuando en verdad pasa. Y esas estampas de
intimidad, gozosa o doliente, producen una deliciosa complicidad que asocia a la
platea, especialmente la femenina.....” Liliana López- El Menú de Artes & Letras. Teatro- Mayo 1995 Mujeres
sin varón. “Cinco
mujeres y ningún hombre, la sexta buscó otra suerte, en un espacio idealizado,
el campo, y desde allí se comunica por medio de cartas. Este es el núcleo de
la obra de Susana Gutiérrez Posse, que más que contar una historia, trata de
transmitir climas, sugestiones, menudencias cotidianas. No
se puede hablar de la “condición
femenina” en general: aquí se muestra a mujeres muy particulares, que viven
en un mundo de aislamiento con respecto al “afuera” que no pueden enfrentar
para sobrevivir, apelan a la imaginación, inventando un hombre imaginario,
Juan, al que recurren cuando la situación lo exige. Fuera
del mundo del trabajo, superan un giro para apenas subsistir, pero la realidad
termina por imponerse, y el final es abrumador, porque propone una escapatoria
que no plantea la lucha.... Una
propuesta digna para los amantes del realismo con toques poéticos.” Jorge
Dubatti- El Cronista - Mayo de 1995. Con
Valiosas actuaciones. Sutil
parábola sobre el miedo “Brilla
por ausencia es uno de los
textos más hermosos de la nueva dramaturgia argentina. Primera obra de Susana
Gutiérrez Posse, reelabora en su universo ficcional sentimientos fuertemente
instalados en la percepción de la realidad de fin de siglo: la soledad que
genera la falta de afecto en un mundo regido por los compromisos económicos, el
desamparo, el temblor de la inseguridad, el encierro en la introspección y el
narcisismo. A
partir de un contrapunto (que ahonda sus raíces en la tradición literaria y
cultural argentina) entre la ciudad y el campo como espacios del encierro y la
libertad, de la muerte y del deseo respectivamente, Gutiérrez Posse imagina la
historia de seis mujeres de generaciones diferentes: cinco aprisionadas por la
inacción, el miedo a tomar iniciativas y la autocompasión interior, incapaces
de proyectar en la realidad sus deseos, y una que abre con valentía su
conciencia al mundo. En
este texto de clara inflexión pedagógica, Lili la muchacha del campo, se
constituye en personaje positivo y sintetiza su saber en una de las cartas
enviadas a la ciudad: allí afirma
que la reflexión le ha permitido descubrir que el miedo se puede superar porque
“lo que nos definitivamente nos cobija es estar desamparados” Omar
Grasso ha advertido con acierto la complementariedad de Brilla por ausencia
con el realismo impresionista y la poética de Anton Chéjov (de la que Grasso
es un verdadero maestro), y el resultado es un espectáculo de atmósferas
sutiles y de climas levemente estetizantes” Gerardo Fernández- Clarín- Abril de 1995 Sueños
de mujeres. Comedia
dramática: Buen intento de teatro poético a propósito de cinco mujeres que
ven transcurrir sus días y sus noches solitarias en una vieja casona. “Este
espectáculo ilustra acabadamente sobre lo difícil, sino imposible, que resulta
a veces atribuir responsabilidades entre un autor y un director. El criterio más
cómodo indica que si, como en este caso, se trata de un dramaturgo novel y de
un director consagrado, los defectos deben ser de la obra y no de la puesta.
Pero la cosa no es tan simple. Porque algo ha de tener Brilla por ausencia
si obtuvo la mención en el concurso Tirso de Molina de España, si la Fundación
Somigliana (que agrupa a la mayoría de los autores argentinos) la seleccionó
para su ciclo de teatro semimontado, y si finalmente el director del San Martín,
Juan Carlos Gené, dramaturgo también decidió incluirla en su programación. Y
efectivamente algo tiene la ópera prima de Gutiérrez Posse. Tiene
bastante....... Una
ausencia de las muchas que brillan en ese universo cerrado sobre sí mismo, en
ese mundo de “hembras”. Al
compás de lo que sugieren, combinadas, memorias e imaginación, van surgiendo
una serie de pantallazos dramáticos que revelan en la autora personalidad,
saludable ambición y una voluntad (que debe ser valorada) de escapar, a través
de la poesía, del trillo más común de la dramaturgia argentina. Muchos de
esos pantallazos tienen un seguro atractivo en su ingenio verbal, en su hálito
lírico o en su potencia dramática, con un estilo que por momentos recuerda al
de colegas mayores como Griselda Gambaro y Eugenio Griffero” Hilda
Cabrera- Página 12- Nota
de prestreno. Una
metáfora del desamparo. “Después
de una temporada en España- donde dirigió un elenco local en La muerte y la
doncella, de Ariel Dorfman, y a la catalana Nuria Espert en El cerco de
Lenningrado, obra de José Sanchís Sinisterra, que llegará en breve al Teatro
Municipal San Martín... Omar Grasso estrenará otra pieza que retrata mujeres
solas, invadidas por la falta del hombre. Se trata de Brilla por ausencia, de la argentina Susana Gutiérrez Posse,
responsable entre otros trabajos de Carmen de Próspero Merimée. Cuajado de
mujeres, (esta vez son seis personajes femeninos y un hombre, y no dos señoras
y un ausente como en el El Cerco...) Brilla
por ausencia marcaría un punto de inflexión dentro de la dramática
nacional. “Sólo
una mujer puede escribir de esta manera”, observa Grasso en una entrevista con
Página/12 poco antes de un ensayo de luces en la Sala Casacuberta. “Los
varones tendemos a escribir, actuar o dirigir un teatro de ideas y ponencias:
Tenemos una afinidad más política y sociológica. La mujer en cambio, posee
una introspección más honda y entrañable”. La puesta quiere ser una “fina
metáfora del desamparo”, sobre un grupo de mujeres a las que les falta todo:
afectos, trabajo.... Gutiérrez Posse traslada la carencia a escena a través de
situaciones que en opinión del director tienen alguna semejanza, por lo
fragmentadas, con Traición y Viejos
tiempos de Harold Pinter. Esta literatura dramática hecha de momentos es la
que hoy producen los más jóvenes aquí y en Europa. “Hoy, la muchachada de
creadores franceses larga una literatura que se parece a manchas de colores en
un cuadro abstracto. Son pequeños detalles, a veces nada más que puntos, como
los que aparecen en los textos infantiles, y a los que hay que seguir si se
desea dibujar una figura o un mapa de ruta.” La
consecuencia de esta estética es un espectador activo, según opina este
director” Gerardo Fernández, Juan Garff y Rafael Granado- Clarín, Diciembre de 1995. Espectáculo:
Balance 1995 “No
fue, en rigor de verdad, un año especialmente brillante para la dramaturgia
nacional... el hecho más positivo fue la aparición de nuevos talentos que,
junto con otros ya conocidos que estrenaron o no este año, empiezan a conformar
una imprescindible generación de recambio en la dramaturgia argentina, Así
debe mencionarse a Susana Gutiérrez Posse por la atmósfera poética y el
seductor juego con los tiempos y las palabras de Brilla por Ausencia...” |
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