La obra
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Manual de instrucciones

La tiniebla es una pieza acerca de lo oscuro de la identidad, una broma sobre la simulación, la libertad y la impostura.
Como se verá, es indispensable para el funcionamiento del relato que se respete un mecanismo muy sencillo que debe armarse a partir de la Escena VIII, en la que desaparece Qarina.

A partir de allí comienza la rotación de roles entre Qarina, Yaco y Orlando. Pero es importante que se entienda que la actriz que interpreta a Qarina continúa en escena, interpretando tanto a Yaco como a Orlando que «hacen» de Qarina.
Lo mismo sucede en la transmutación final, luego de la desaparición de Yaco (Escena XI): el actor que hace a Yaco sigue representando en la Escena XII a Orlando que se disfraza de Yaco.

Vale decir que la simulación es perfecta: cuando Orlando se disfraza de Qarina, «es» Qarina; cuando toma el rol de Yaco, «es» Yaco, etc.
Sugiero además que la actriz que hace a Qarina lleve peluca desde el principio, para reforzar el efecto de las escenas finales.

Para proporcionar una lectura similar a la que tendría el espectador he puesto en cada caso el nombre del personaje del cual se han disfrazado los actores. La identidad real de los personajes se desprende del diálogo.

Las escenas están separadas por apagones, que funcionan como elipsis cinematográficas. Es decir que no importa si hay luz o no, siempre que haya una ruptura clara entre un cuadro y otro.

 

LA TINIEBLA

ESCENA I

(Una celda todo lo gris que se pueda. Dos camas simétricas y apagadas. Un inodoro contra la pared del fondo; en su raída superficie blanca alguien ha escrito con rouge: "¿Por qué el ser y no la nada?". Una ventanita inverosímil. Al frente, la reja. Se supone que Qarina entra y sale por esa reja que Fanny, la carcelera, se encarga de abrir y cerrar con grandes llaves.

En la cama de la izquierda, Orlando duerme, o hace que duerme, o simplemente se tapa para no ver. En la de la derecha, en cambio, Yaco está sentado junto a Qarina. Ella es joven y atractiva; los labios húmedos y la mirada triste. Viste ropas baratas y de colores; lo único que no es o gris o negro en la celda.)

QARINA
De alguna manera, todos tenemos tristeza. ¿Por qué será tan rica el agua de acá? Cuando llega la hora de venir a verte... En otras celdas el agua no es tan pura, tan tibia como acá. ¿Lo conocés al Rinoceronte?

YACO
De nombre. Por las pisadas.

QARINA
Tiene que soplar adentro del agua con una bombilla para sacarle lo gris. Acá no, acá es distinto. ¿No me das otro beso?

YACO
¿Otro vaso? El que te di es el único.

QARINA
Otro beso.

YACO
Te doy todos los que quieras. (Ella lo detiene)

QARINA
Tenemos que administrar el cariño de otra manera, todo se gasta. ¿Sabés lo que es la economía?... Minimizar los recursos y optimizar la producción. Un beso solo está bien. (El le da un beso) ¡Bribón! Como sabés que me gustan tus besos... ¡Y qué rica es el agua de acá! ¿No querés tocarme?

YACO
Es lo único que quiero.

QARINA
¿Y por qué no lo hacés? Siempre que sepas administrarte... También, ¿por qué no me decís alguna cosa?

YACO
Qarina, te quiero tanto. Sos lo único que tiene color.

QARINA
¿Por qué mataste a tu mujer? Podríamos habernos conocido afuera... aunque es improbable porque yo salgo tan poco.

YACO
Yo no maté a ninguna mujer.

QARINA
¿No?

YACO
Te confundís con algún otro. El Rinoceronte, por ejemplo.

QARINA
Entonces te vas a ir pronto. ¿Querés que contemos los días? Es bueno poder administrar los días de uno, porque después uno se muere. Tengo algo para vos... un regalito. (Saca un paquetito y se lo da) Abrílo. (YACO lo observa atónito.) No, así no. Al revés. Es un ornamento con un tubito. Los hicimos con las chicas, como souvenirs. Hay tantos que se mueren y no los vemos más. Hicimos miles y miles, total no se echan a perder.

FANNY
(Hace sonar un tacho a golpes) Terminó la hora de las amadoras. Cada quien a sus cosas.

YACO
No te vayas, Qarina.

QARINA
Ya oíste. Me tengo que ir, Yaco, mi amor.

YACO
Si te vas, voy a llorar.
QARINA
Es muy bueno que un hombre haya aprendido a llorar, pero muy poco práctico. ¿Te gustan estos zapatos de taco bajo? Qué lástima que no tuvimos tiempo para hablar de mí, de cómo estoy vestida a la miseria. ¿No me hace más digna, eso, el taco bajito? Pobre, pobre amor mío, cómo sufren los hombres solos. ¿Me das otro beso? Chau.

 

ESCENA II

(Orlando y Yaco cada uno en su cama. Orlando lee, como de costumbre, las líneas de un papel ajado que guarda regularmente en el bolsillo de su uniforme. Yaco toca algo muy suave en su armónica.)

ORLANDO
"Silencio de tortuga enorme. Fiona bajó del taxi ceñida por un vestido negro y se amoldó la horma de los pies sobre las baldosas. Adam la había estado esperando durante horas bajo un farol sin luz, con la mano cerrada sobre la 38 en un bolsillo del blazer. Desde la casa de hamburguesas bajaba un tubo-manguera que exhalaba un vapor verde. El se había dormido en esas nubes musgosas y pluriformes. Fiona se aclaró la garganta bebiendo de su garrafa un sorbo de alcohol puro y despertó a Adam diciéndole: ¿Por qué insistes en seguirme?" (Dobla el papel en cuatro) No hay más.

YACO
Ayer me pareció que Adam iba a despertarse mucho antes que hoy.

ORLANDO
¿Como que la iba a esperar más tiempo?

YACO
No sé. Que se despertaba así, pluf... El olor de las hamburguesas, mezclado con el olor de Fiona, no sé. Una sensación.

ORLANDO
Hoy Fiona cuando le dijo "¿Por qué insistes en seguirme?" de alguna manera le estaba diciendo que lo quería.

YACO
Sí. A mí también me pareció.

ORLANDO
Ojalá pudiera avanzar.

YACO
Me gustaría saber si la mata o no. ¿Tiene balas?

ORLANDO
¿El? No sé.

YACO
Habría que ver si tiene balas. Es absolutamente distinto si tiene balas.

ORLANDO
Por un momento, hoy me pareció que ni siquiera era suya, el arma. Que había quedado de la tintorería en un bolsillo.

YACO
Sí, algo de todo eso flotaba en el ambiente. ¿Qué hora es?

ORLANDO
Falta muy poco. ¿Qué pasa si le dijera "¿Por qué insistes en ladrarme?" en vez de "¿Por qué insistes en seguirme?" ?

YACO
Yo no me animaría a retocarlo más. Seguiría adelante, más bien. Pero yo no soy escritor, soy preso.

ORLANDO
¿Si fueras escritor dejarías de estar preso?

FANNY
Es la hora del frío. ¡A sus lugares!

(Orlando y Yaco intercambian camas rápidamente y con fastidio. Tiritan levemente.)


ORLANDO
Yo probaría "¿Por qué insistes en ladrarme?" para ver si ella realmente lo quiere.

YACO
O si todo fue un capricho.

ORLANDO
O una disimulación. Pero todo depende de si tiene balas o no.

YACO
Habría que pensar una cosa como consecuencia de la otra.

ORLANDO
O como causa.

YACO
En todo caso, no como fenómenos aislados.

ORLANDO
¿Cuánto falta?

FANNY
Bueno, ya está. ¡A sus lugares! (Vuelven reconfortados a sus respectivas camas. Yaco vuelve a tocar la misma melodía en la armónica.) Faltaban quince segundos de frío, pero yo hice la vista gorda.

 

ESCENA III

(En la cama de la derecha, Yaco duerme, o hace que duerme, o simplemente se tapa para no ver. En la de la izquierda, en cambio, Orlando está sentado junto a Qarina.)

QARINA
¿Te sobraron menudencias de pollo? ¿No querés dármelas?

ORLANDO
Ojalá pudiera darte algo más que las sobras.

QARINA
Es muy sincero eso que decís. Pero lo que a mí me enloquecen son las menudencias de pollo. ¿Por qué serán tan ricas las sobras en esta celda? ¿Lo conocés al Rinoceronte?

ORLANDO
No.

QARINA
¿Cómo sigue la historia de amor?

ORLANDO
No sé si es de amor.

QARINA
¿Por qué no? Sos un hombre sensible, y generoso. En serio te quiero.

ORLANDO
Sí.

QARINA
Quizás es que me ves así, siempre igual, como si trabajara.

ORLANDO
Es tu trabajo.

QARINA
Es un trabajo, es económico, produce, pero no quita que te quiera igual. Más que a muchos. ¿Por qué mataste a tu mujer? A veces me parece que querés hacerme daño y me retraigo, como un caracol.

ORLANDO
Yo no la maté.

QARINA
Ya sabía. Lo dije para cambiar. (Pasa un dedo por su piel) ¿Ya tuvieron la hora del frío?

ORLANDO
Sí.

QARINA
Cuando salgas no te vas a acordar más de la pobre Qarina.

ORLANDO
Yo no voy a salir más.

QARINA
Pero no trabajás, escribís muy poco, siempre tachonando sobre las mismas líneas, te sobra tiempo para salir. Yo salgo tan poco. A lo mejor el domingo voy a una feria hippie. ¿Querés que te traiga algo?

ORLANDO
Sí.

QARINA
¡Qué bueno! Ahora puedo irme sabiendo que vas a pensar en mí... en lo que te voy a traer de afuera... Me gusta cuando pensás en mí.

ORLANDO
Todo el tiempo pienso en vos.

QARINA
Dame un beso.

FANNY
Terminó la hora de las amadoras. Tenés que irte.

QARINA
Fanny, querida, hay maneras y maneras de ser vulgar.

FANNY
Tenés que irte.

QARINA
"¡Tenés que irte!", repite la que nunca se miró siquiera como andaba vestida. ¿Te gustan, Orlando, mi amor, estos zapatos de taco bajo? Son lindos, ¿no? Después lo hablamos. Esperáme.

 

ESCENA IV

FANNY
¡Es la hora de la reflexión! ¡A sus tareas!

YACO
¿Tema?

FANNY
Libre.

ORLANDO
(Simultáneamente con el texto de YACO) Pienso sólo en dos cosas: la primera, en si tiene balas. La segunda, en cómo escapar de aquí.

YACO
(Simultáneamente con el texto de ORLANDO) Cambiaría media hora del frío por media hora de las amadoras. Y creo que no me arrepentiría.

FANNY
Tienen tiempo, todavía. ¿No van a reflexionar más?

ORLANDO
No lo tomés a mal, Fanny, pero es secreto.

FANNY
Ustedes ya no tienen secretos para mí. Los he visto temblar, desfallecerse, desnudarse. Nos pertenecemos tanto.

ORLANDO
Es secreto.

FANNY
Si estuvieran urdiendo un plan para escaparse yo me daría cuenta. Pero ni siquiera pueden seguir adelante con el relato de Fiona. A veces, cansada de tanto andar por estos pasillos, me siento en un banco a cerrar los ojos y escucho. Año tras año Fiona baja del taxi y despierta a Adam. Es un relato que promete. ¿Cómo se llama?

ORLANDO
"La tiniebla".

FANNY
Es un nombre triste. Habría que ponerlo en plural.

 

ESCENA V

(YACO vuelve sobre su armónica. ORLANDO, sobre su texto.)


ORLANDO
"Silencio de tortuga enorme. Fiona bajó del taxi ceñida por un vestido negro y se amoldó la horma de los pies sobre las baldosas. Adam la había estado esperando durante horas bajo un farol sin luz, con la mano cerrada sobre la 38 en un bolsillo del blazer. Desde la casa de hamburguesas bajaba un tubo-manguera que exhalaba un vapor verde. El se había dormido en esas nubes musgosas y pluriformes. Fiona se aclaró la garganta bebiendo de su garrafa un sorbo de alcohol puro y despertó a Adam diciéndole: ¿Por qué insistes en seguirme?"

YACO
Hoy Fiona me hizo acordar a Qarina.

ORLANDO
No veo por qué. Se visten distinto, piensan distinto... Fiona es más alta.

YACO
Me hizo acordar. ¿No sabés si Adam la mata?

ORLANDO
¿A Qarina?

(YACO no contesta, pero se miran intensamente, como si hubieran comprendido algo muy importante.)

 

ESCENA VI

QARINA
(Despliega a su alrededor un arsenal de bolsitas de nylon, en las que guarda las chucherías que compró en la feria hippie.)
Un muchachón pelilargo hacía soportes para computadoras con unos tenedores de aluminio. Usaba unas pinzas de orfebre y me sonreía. ¡Hacía tanto que no salía! Fui con Anabel, pero a los dos minutos la perdí entre un grupo hippie que plantaba hinojo. Miren todas las cosas que traje... bifurcadores, prótesis paraguayas, estos sombreritos con cencerros... Yaco, vení vos también... (Yaco no se mueve de debajo de la frazada.) Vení, podés mirar... Estamos vestidos. (Yaco se acerca.) Pensé que me querrías comprar estas chinitas. ¿No son lindas?

YACO
¿Y qué haría yo con eso?

QARINA
No seas desamorado. Pensé que quizás querrías regalármelas.

YACO
¿Cuánto cuestan?

QARINA
No te hagás problema. Yo te lo anoto en el cuaderno. (Efectivamente, saca un cuaderno y anota.) Gracias, Yaco. Son muy lindas, y son mi número y hasta un poquito más. Orlando, traje esta hebilla con forma de pez.

ORLANDO
Parece un cuchillo.

QARINA
Se usa así.

ORLANDO
¿Tengo que regalártela?

QARINA
(Cuaderno en mano) Si querés...

ORLANDO
Compraste tantas cosas... ¿Esas bolsitas son resistentes?

QARINA
Me las regaló el muchachón pelilargo. Se llama Mique. Me propuso que nos hagamos socios, que venda artesanías acá. Yo le dije que iba a probar. Me traje esto para ver qué pasa. ¡Si todos son tan buenos como ustedes dos! Miren esta blusita para el Rinoceronte... Me enteré de que ya no va a estar... Mató a su mujer, dicen. Me pareció que le podía regalar esta blusita, de despedida. Además tiene mi perfume porque ya me la probé en la feria.

ORLANDO
Es muy triste que todo tenga que ser así.

QARINA
Esas cosas se piensan antes de matar a una mujer, y no después.

(Súbitamente, Yaco, que se había ido acercando por detrás, la toma fuertemente por los brazos mientras que Orlando trata de asfixiarla con una bolsita de nylon. Qarina exhala fuertemente dos veces. Oscuridad.)

 

ESCENA VII

(Tres golpes de tacho en la oscuridad.)

VOZ DE FANNY
¡Terminó la hora de las amadoras! Despejen la entrada que voy a abrir.

(Luz en la celda. Orlando frente a Qarina, temblorosa. Yaco está tapado por las mantas.)


FANNY
Tenés que irte.

QARINA
Bueno. ¿Vas a abrir esa puerta?

FANNY
Pueden despedirse, si quieren. El martes que viene es feriado.

QARINA
¿No me das otro beso, Orlando?

ORLANDO
Claro. (Se abrazan y quedan así largo tiempo, como si se dijeran cosas al oído.)

FANNY
Yaco, podés saludarla. El martes que viene es feriado. (Yaco no se mueve.) ¿Qué le pasa?

QARINA
Dejálo. Estará cansado.

FANNY
O enfermo. Voy a buscar al doctor DeGossi.

QARINA
Pero si no tiene nada.

FANNY
Por las dudas. Además el doctor DeGossi se aburre.

QARINA
Bueno. Pero yo me tengo que ir.

FANNY
Ahora vuelvo.

QARINA
Abríme, antes.

FANNY
Aprovechen cinco minutos más. (Sale)

QARINA
Te dije que no iba a funcionar.

ORLANDO
Hay que pensar algo, rápido.

QARINA
Yo te lo dije.

ORLANDO
Tomá la hebilla. Vamos a tener que matar al doctor DeGossi, también.

QARINA
¿Y qué hacemos con el cuerpo? En las bolsitas ya no entra nada más.

ORLANDO
Un cuerpo muerto es un cuerpo muerto. Y listo. Será cuestión de
cortar pedacitos más chicos.

QARINA
Igual. Serán más pedacitos. Mejor nos cambiamos de ropa.

 

ESCENA VIII

(Yaco acostado sobre su cama. Qarina a su lado. Orlando, tapado por las mantas.)

FANNY
El doctor DeGossi dice que es gripe española.

YACO
¿Y eso es grave?

FANNY
No se sabe. Pero es contagiosa.

QARINA
Será mejor que me vaya, entonces.

FANNY
Imposible.

QARINA
Tengo que seguir trabajando. El martes que viene no se trabaja.

FANNY
El doctor DeGossi cree que vos también estás infectada, Qarina. La gripe se transmite por cualquier tipo de contacto. Los tres van a quedar en cuarentena. Avísenle a Orlando cuando se despierte.

QARINA
¡Pero es ridículo! ¡Exijo que me vea el doctor DeGossi!

FANNY
El doctor DeGossi no se quiere arriesgar. Nadie puede entrar o salir de acá. La gripe española la produce un virus que transmiten los hippies. ¿Qué hay en esas bolsitas?

YACO
Nada.

QARINA
Unos regalitos.

FANNY
A ver.

QARINA
Estos bifurcadores... aritos... una mano, de yeso.

FANNY
¿No ven? Objetos hippies.

QARINA
Pero Fanny querida... No podés dejarme acá encerrada con estos dos criminales.

FANNY
Dijo el doctor DeGossi.

QARINA
Vení, acercáte. Quiero decirte algo en secreto.

FANNY
No. Gripe española. Voy a traerles menudencias de pollo a los tres. (Sale)


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