Excursión
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Ficha técnica


Excursión

Luis Cano / Alejandro Tantanian

Dicen los niños ‹Para contar una historia necesitás un muerto, un malo y un amigo›. ¿Quién no tiene cosas que contar? Pero ¿qué decir?

En el año setenta y dos Juan Gelman escribía, en un poema llamado Glorias ‹¿era rubia la pulpera de Santa Lucía? ¿tenía los ojos celestes? ¿y cantaba?› Decía que eran preguntas inútiles, que era invierno.

«Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

«Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.»

Es un vals de 1929.

Una mujer guarda zapatillas rojas en el armario, y cada vez que abre el armario, sus pies luchan por salirse de los zapatos. Tan grande es el influjo que aquellas zapatillas rojas ejercen, todavía, sobre sus pies de anciana.

Una vieja mujer vive rodeada de lobos, a los que viste con mantillas y pantuflas de abuela. Ya no usa su antigua capucha roja. ‹Ya no usa su antigua capucha roja.›

La luz de un fósforo conserva todavía intacta la muerte de la niña. Cada vez que un fósforo se enciende, la pequeña se revuelca en la memoria de la luz, y piensa en los manjares de Navidad jamás probados, en un lugar cálido, y en su abuela enorme que la arranca de la tierra. Es la pequeña vendedora de fósforos. ‹Es la pequeña vendedora de fósforos.›

Esta blanca mujer sólo come manzanas, buscando aquella que la devuelva al sueño y al beso del príncipe, ya muerto y olvidado. ‹Ya muerto y olvidado.›

El 22 de agosto a las 3.30 de la madrugada los 19 prisioneros de la base Almirante Zar fueron acribillados por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa y del teniente Roberto Bravo.

En la alcantarilla grita todavía el soldadito de plomo devorado por la rata de agua.

El gobierno explicó que se había tratado de un intento de fuga. Los tres sobrevivientes de la masacre lo desmintieron. La noche del 22, el gobierno sancionó la ley 19.797 que prohibía la difusión de informaciones sobre o de organizaciones guerrilleras. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina. Y más de 60 bombas fueron colocadas en protesta por la matanza. Peronistas, radicales, intransigentes, socialistas, comunistas, trotskistas y democristianos, condenaron al gobierno.

La anciana construyó una ciudad de golosinas, esperando que el perfume del chocolate le devuelva a su hermano Hansel de la muerte.

Este cisne ataca a los hombres felices por el dolor del recuerdo de sus días de niño, cuando todos se burlaban de él. Adulto y bello, es capaz de matar cuando reconoce en alguien la felicidad.

Perón calificó a las muertes de «asesinatos». La opinión pública descreyó de la versión oficial. El 25 de agosto la CGT declaró un paro activo de 14 horas. Lanusse envió emisarios a Chile para solicitar la extradición de los guerrilleros prófugos. Intentaba juzgarlos como delincuentes comunes. Se prohibieron los velatorios públicos de los guerrilleros ejecutados.

Las habichuelas verdes recuerdan una tragedia. El que las come deja crecer en sus vísceras el más devastador de los paisajes.

«Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.»


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