La señora...
Principal Arriba Un ángel... La señora...

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La señora innombrable

Al comenzar, con iluminación escasa, se escucha un fragmento del tema musical "Óleo para una mujer con sombrero" de Silvio Rodríguez.

En el suelo del escenario, convertido en una gigantesca cama, por una enorme sábana, Marta y César, cada cual ubicado junto a su almohada, harán movimientos de amarse y extrañarse sin percibirse.

Marta dice el primer texto poético: "Hasta el límite". Simultáneamente César juega con las palabras "no" y "si".

MARTA: Escalabas mi piel (entra música de Gismonti)

como un lucero en celo

trepabas lentamente

y te aseguro

que el fuego más secreto de mi pubis

incendiaba los sueños

con esa lentitud

con que la hondura

le permite a la luz

que la descubra

Yo no hubiera querido que prosigas

que prosiga tu boca hacia los muslos

con esa suavidad

de lo profundo

y sin embargo acompañé tu ascenso

como si se tratara

de descifrar un rito

de explorar un misterio

Con toda la vagina diluida

hacia lo ancho y contra mis caderas

más abierta que el sol a fin de Enero

cuando arde hasta el dolor

siempre en silencio.

Y no vas a poder,

te lo aseguro,

evitar este parto de locura

donde los dos ardemos

porque no habrá barrera que lo impida

cuando llegues al fondo

y hasta el centro

¡Amor!

CÉSAR: (Grita) ¡No!

MARTA: ¿No, qué?

CESAR: ¡Te voy a matar!

MARTA: ¿A mí, mi amor?

CESAR: No... no me creas... no es cierto... no, mi amor.

MARTA: Aunque el hambre de amor, moje mis ingles

y me quite el sueño

El hijo que tus ojos engendraron

crecerá sobre el frío de tu semen

¡Crecerá porque sí!

como la vida

que crece porque sí

sencillamente...

Y hasta el límite irá

te lo aseguro!

el duende de tu luz

bajo mi vientre. (sale música de Gismonti)

Cuando finaliza el poema, Marta, sentada, hace gestos que expresan el sentimiento de pérdida del hijo.

En escena simultánea, César, sentado en su sitio, toma una caja de perfume:

MARTA: Dr. César Castellano (en dirección al público, y variando sus estados de ánimo)

Negro... Negro... Negro...

CESAR: (Entra con una silla y una franela. Acomoda la primera y juega con la franela tiernamente, extendiéndola finalmente sobre la silla) ¿Qué es eso de Negro?

MARTA: (Acercándose)... Negro es el que me...

CESAR: (Incorporándose, comienza a recitar "La señora innombrable") (En esta escena se relacionan y se perciben)

es cuestión

de aflojarse los cordones

de sacarse el reloj

y los zapatos

MARTA: ¡Sacate todo, Negro!

CESAR: Que ya viene llegando

una...

MARTA: Señora...

CESAR: Que anda pidiendo amores

por un rato...

la llaman "La Poesía"

y es una amante digna...

MARTA: ¡Amor!

CESAR: ... Sólo el amor la une,

no las... hipocresías

MARTA: Esperá un poquito, Negro. No te vayas todavía.

CESAR: Pero no mi amor. Si yo nunca me voy. Si yo

siempre me estoy quedando...

MARTA: ¡Eso es cierto! ¡Vos siempre estas!

CESAR: Y atrevete a sentirla

no elige indiferentes...

pero... nunca la nombres...

porque al nombrarla...

dicen...

desaparece...

Finalizada la escena anterior, Marta reaparece limpiando la silla con la franela y acomodando el lugar con ilusión.

MARTA: Sí, Negro... sí..., vas a venir... yo sé que vas a venir (reflexiona dudando)... ya sé que viniste ayer... pero dijiste que a lo mejor pasabas un ratito... Si negro... Si... Un ratito nada más quiero... ¡Es increíble lo que nos podemos dar en un ratito!... si, yo no te quiero para mí... te quiero para vos... para que seas... para que crezcas (hacia el público) ¿Quién dijo que el amor se mide en horas, en contratos..., si es el único acto de libertad que nadie puede quitarnos... Sí, Negro..., sí..., vas a venir...

Al decir esto, Marta se arroja al suelo y comienza a rodar (conjuntamente entra un tema italiano) Cada tanto dirá:

MARTA: Sí, Negro..., sí..., vas a venir...

Luego, se transforma en Gata y comienza a maullar (sale música tema italiano) Así, maullando se relaciona con César, que aparece. Se relacionan sin percibirse.

CESAR: (Alternando la alegría, la ternura y la negativa) Ocho años ya mi amor... y ahora... ¡No! ¡No puede ser... me siento bígamo... Mar... Mar... todos los días no! ¿Qué digo en casa?... Gata... Gata... ¿cómo abrigar a dos bajo la misma manta?... no... no se puede... no puede ser... ¿no entendés? ¡No! ( Sale de escena)

MARTA: (Tomando conciencia de la ausencia, deja de maullar y se incorpora con ira creciente) ¡Sí! ¡Huí cobarde, huí como una rata!.(Lo imita) "Todos los días no, mi amor... ¿qué digo en casa?..." (vuelve a su voz) ¡La verdad decí! Que estuviste jugando con un gato... Si yo soy eso... Yo soy un gato... y yo me dejo. Porque disfruto... por... ¡por amor me dejo, entendes!¡Tapizale los sillones del living!! ¿No es eso lo que quiere? (mirándose la panza con dolor) La vida de nuestro hijo vale un tapizado de sillones...

Hacia el público, Marta como mujer de César, en cholula dice el texto del tercer poema: "La gata Marta":

Compré una gata en la feria

para quererla

le di a mi gata mi falda,

leche tibia,

carne fresca

y una madeja de lana,

para quererla

Le presté a tu amor mi gata

para que cuides a Marta

pore gata!

Pero ella se marcha oronda,

traicionera: ¡¡ pura gata!!

Y nos abandona a todos

maullando tranquilamente

que no quiere que la quieran

que no responde a ese nombre

que se llama:

(Cambiando el tono a Gata)

Gata...

a secas,

mejor dicho:

acariciable,

libertina,

terrazera,

habitante de la noche,

panza arriba, luna cerca.

quien me quiera

que me pierda,

y después...

me abra la puerta.

(Volviendo al tono de cholula)

Dice mi hijo que dijo

la Gata Marta esta siesta...

¡mi hijo sabe lo que dice!

a él... no lo compré en una feria.

Al terminar el poema, Marta sigue limpiando y acomodando hasta toparse con un frasco de perfume. Dentro de él, una flor.

MARTA: (Mirando el frasco, pensativa) ¡El perfume que vos me regalas para los cumpleaños Negro! Ocho años de amor a ratitos... Tu poder: la imagen prolijita, el nido. Mi poder (se ríe): estos ocho años de pasión a ratitos, sin que vos puedas zafar... ¡Absurdamente!... zafar, ¿de qué? ¡No! (dejando el frasco) no voy a ser para siempre tu cautiva. Para colmo cuando me lo pongo no aguanto a otro conmigo. (Retoma el frasco) Perfume de corte dirían las brujas...una flor roja en un frasco de perfume... ¡Qué romántico!... Tus ojos... ¿cómo diablos harán para que no se marchite? ¡Cosa e’ Mandinga! (entra el tema "El amor brujo")

Marta se alucina con una imagen diablesca.

MARTA: ¡No! (Sale tema musical "El amor brujo")

Entra en actitud crística César. Se crucifica... sufre.

CESAR: El Diablo juega a la diabla...

MARTA: El Diablo juega a lo diablo...

CESAR: La diabla juega a la buena...

MARTA: La buena diabla que juega...

CESAR: La luna rueda que rueda

¡Y el verano le hace guiños!...

una hoja livianita

va... y viene... revoloteando...

MARTA: El diablo me hace preguntas

y, ¡vaya al diablo!

¡qué diablos!

hay un ángel en mi boca

entreabierta

de veranos

y el diablo de luna llena

la está llamando... llamando...

alguien me dijo algún día

que el mismo Dios

es un Diablo

CESAR: ... Y que en veranos de luna

a Dios...

a Dios...

lo llevan los Diablos...

MARTA: Y en Catecismos de brisa

y en rosarios de manzano

ruega mi virgen morena

¡que le haga un hijo

tu Diablo!

César y Marta se relacionan, como haciendo el amor

Ahora ambos cantando:

Un nuevo Cristo rojizo

con nueva piel de verano

que nos hermane en la furia...

y en la pena...

y en el canto...

MARTA: Orgías de luna llena

anda el niño pregonando...

el niño juega a ser hombre

el Diablo

juega a ser Santo.

César, muy contento, intenta tomar por las manos a Marta.

MARTA: ¡Bajate de la cruz, querés!

CESAR: ¿Qué cruz, mi amor? No hay cruz... ¡No!

MARTA: Te gusta sufrir, porque no te animás a vivir el amor (mientras César transita desde la angustia a la esperanza) negro, si es el motor de la vida...

CESAR: (Tomando de las manos a Marta e incorporándose, pasando de una

actitud crística a una satánica y soltándole fuertemente las manos) ¡No! (Ríe) ¡No!

(ríe y desaparece)

MARTA: (Repitiendo si, se acerca al teléfono y marca un número de teléfono) Sí... por favor, con el

Dr. César Castellanos... de part... de part... (cuelga) (entra Vals Peruano) (Marta con expresión de ilusión)

Aparece César (el Vals suena muy despacito ahora) Deja su sombrero sobre la silla, medita y va resueltamente en búsqueda del teléfono, que se encuentra sobre las faldas de Marta. Descuelga y:

MARTA: Amor!

CESAR: (Sorprendido) Hola mi amor... ¿cómo estas?

MARTA: Bien. ¿Y vos?

CESAR: Mirá, Gata, se me complicó todo hoy, sabés... No vamos a poder vernos mi amor...

MARTA: Sí... ¡qué pena mi amor! Me quedé tan unida a vos ayer...

CESAR: (melancólico) Sí... a mí me pasó lo mismo Gata...

MARTA: ¿Sabés, Negro? Te extraño de la cintura para arriba y de la cintura para abajo...

CESAR: (reponiéndose) Bueno... mirá Gata... hagamos una cosa... yo después te llamo y arreglamos para mañana... ¿sí?

MARTA: ¿Y si me disfrazo de hombre y te voy a buscar esta noche al seminario?

CESAR: ¡Ay Gata! No empecés con tus juegos. Además... por más que te disfraces de hombre quién podría creerte mi amor... sos tan femenina...

MARTA: (Ríe) Me imagino la cara de los de la cochera cuando fuera a buscar el auto... ¿te imaginás? No entenderían nada.

CESAR: (Riendo) si... como cuando te disfrazaste de monja... ¿te acordás?

MARTA: (Divertida) si... y tu mujer que justo bajaba del consultorio, me decía: "Por favor hermanita... pase usted"...

CESAR: (Jocoso) Si... justamente vos vestida de monja, Gata... vos que sos tan creativa (sensual) para lo erótico... (ríe)

MARTA: Para el amor querés decir...

CESAR: (Con actitud apesadumbrada) Si, de eso hablaba Gata (se repone aunque nervioso) Bueno, Gata... después te llamo y tratamos de arreglar...

MARTA Sí, sí, mi amor. (También reponiéndose) ¿Desayunamos juntos, dale? Yo pongo café y vos...

CESAR: (Conteniendo sus nervios) Voy a tratar Gata... Esperá mi llamado... chau mi amor... (cuelga)

MARTA: (Con preocupación) Sí, mi amor... un beso...

Marta descubre el sombrero. Dirigiéndose hacia él:

MARTA: Será que apenas puedo sostenerme parada (Toma el sombrero, se sienta)... que siempre necesito tan poco que me sostenga... (con el sombrero tapando su rostro y voz muy grave hará el personaje de la muerte)

Yo soy, sí... yo soy ¡siii! (Comienza a recitar el poema: Romance del sí y la muerte)

Y yo que circulaba diciendo "Sí"

a la vida

me tropecé con vos

el sol, muchacho

y quise detenerme

para dorar los sueños por un rato

en el rayo vital de tu tormenta

- ¿Si?...

preguntó mi cuerpo

humildemente

al torbellino de aquella carcajada

con que el brío de tu piel movía los aires

¡yo soy la muerte!(sube tema Pasión y baja)

- ¿Si?...

Volví a preguntar cada vez más incrédula

cuando las crines de tu pelo oscuro

se crispaban lustrosas al compás

de tus dedos

para que pronunciaras

la muerte nuevamente, así:

¡Yo soy la muerte!(sube tema Pasión y baja)

¡¿Pero dónde aprendiste el desafío?!

¡carajo gigantón, que sos pendejo!

¡vení! Aflojate un rato la corbata

¡vení muchacho!

patiná en mi falda

sin frenos y sin miedo

¡a puras ganas!

Después

ya sólo pude

repetirte que sí

ilimitadamente

porque total

¡qué límite

restaba!

Yo soy... (tema Pasión apenas insinuado)

sólo dijiste

y se curvó tu espalda

bajaste hasta la tierra

donde mi "si" aguardaba

y siguieron danzando

tus penas y mis ganas

tus fuegos y mis fríos

... la muerte se acercaba...

pero no tuve miedo...

sabía que la muerte era esa hondura (entra parte coral del tema Pasión)

donde todo se abría y vos temblabas

tanto temblabas

¡la puta si temblabas!

muchacho el sol...

y ardías...

Ya no dijimos nada...

Al finalizar el poema, Marta va al borde del escenario y acunando el sombrero, usándolo como canastita, dirá al público:

MARTA: Que Caperucita, se perdió en el bosque. Que una canastita no le bastaría para la trasnoche de lobos porteños con tanto poder, y que sin embargo, amar no es un cuento... que empiece y termine como aquella vez... (entra el Tango del Diablo)

Entra César como compadrito. Observa una loba imaginaria. Se acerca a Marta. Recoge el sombrero, agradece.

Marta mira condolida. César se aleja humillado. Marta se transforma en loba y

aúlla en forma dolorosa

(Al comenzar el aullido sale el Tango del Diablo)

Reingresa César con su sombrero puesto y se relaciona con Marta en forma

despectiva, comenzando el recitado del poema "La loba buena".

CESAR: La loba tiene una pena...

MARTA: La loba...

CESAR: (Irónico) ¿buena?...

MARTA: La que ronda una avenida de girasoles

y que ofrece su sexo húmedo...

para que la fecunde

tu sexo de maíces.

la loba pinta ciruelos

desayuna tostadas...

CESAR: (Irónico) ¿con dulce de leche?...

MARTA: Dicen que no la entienden...

CESAR: (Censor) ¡porque muestra las tetas!

MARTA: Y ven sólo sus tetas...

los lobos vienen llegando

pero no llegan (se repite)

por eso la loba buena

tiene la pena...

porque andan buscando lobas

que, a veces con disimulo

aman a los tarascones

y los enfrentan

lobos de Caperucita

que terminan con la panza

llena de piedras

CESAR: (Con violencia) ¡O sos loba... o sos buena!

MARTA: Suelen decirme

"yo soy madre y soy hembra"

CESAR: (Con fastidio) la loba piensa...

MARTA: Los lobos hinchan el pecho...

CESAR: (Disfrutando) la montan con luna llena... (la monta y le tira el pelo)

MARTA: (Grita dolorosamente)

¿Que hicieron con ustedes?

lobitos de probeta

que huyen de la caricia

buscando la violencia

si la violencia es juego de esclavos

(César ríe alternativamente en forma desafiante)

yo soy loba y soy buena

¡date cuenta!

CESAR: ¡Andá! ¿Que andás diciendo? ¡Tomatelas!

MARTA: Digno animal herido por la espera

caliente, horizontal, ilusionera.

y muy territorial.

en el metro cuadrado

donde tu risa crezca.

CESAR: (Estalla en una carcajada) Pero... ¿cómo se va a querer tanto a un fatito?

MARTA: (Con energía) es que yo no pregono la libertad, ¿sabés? Pa’ qué la voy a pregonar... si vivo

ejerciéndola.....

César desaparece de la escena herido y con bronca. Marta va hacia la mesita

donde está el frasco de perfume y comienza a acomodar y limpiar las cosas.

Enciende una vela (entra el tema Enya) Toma al negrito.

Un muñequito negro.

MARTA: Pablo... mi negrito... estás tan frío hijito.

esa noche soñé que el mar estaba rojo,

soplaba un viento huracanado. Yo me agarraba

de la arena. Me prendía de la arena

para evitar que el agua nos arrastrara

mar adentro.

Pablo, y millones de ángeles negros

ruedan sobre las aguas...

¡cómo llovía esa noche! Hacía tanto frío.

yo estaba tan sola... el bebito...

¡no lo matamos mi amor!

el bebito se... murió (aquí se corta el tema musical)

Entra César (se reanuda el tema musical), con solemnidad. Se acerca al negrito

que Marta dejó sobre la mesa.

CESAR: (Con ternura, toma en sus manos al negrito, lo acaricia, lo besa)

Negrito... mi negrito... te deseé tanto hijito... te quise tanto... (con voz contenida por la emoción) te amo tanto hijo... ¿sabés negrito?... (lo abraza) te llevo siempre conmigo hijo... siempre... siempre.

Deja suavemente al negrito sobre la mesita, vuelve sobre sus espaldas, vacila

unos segundos, y sale de escena.

Marta comienza a caminar hacia una silla diciendo:

MARTA: ¡Pensar que anoche te soñé tan nítido hijito (se sienta) tan nítido!

Toma postura de embarazada (entra el tema Coloquial) y comienza a acariciar su

panza...

Al comenzar a recitar el poema "Pablo", sale la música.

Pablo me crece adentro como un potrillo nuevo

negro como la noche, brillante como el día.

Pablo me crece adentro como un extraño nuevo

el espíritu santo de la piel que más amo.

El potrillo patea

como un poco cansado

de galopar a oscuras.

Y Pablo es un espasmo

Pablo me crece adentro

de un dolor con caricias

cada cinco minutos

¿viste?... como la vida.

Y Pablo es un espasmo te decía

¡respire!... ¡No respire!...

y fijate. Se puede.

no, respirar se puede.

para que Pablo deje de respirar mi oxígeno

y así Pablo potrillo se galopee otros aires

me galopee otros aires

tan todavía míos.

Y hay como un nuevo aire

entre los Merthiolates

el Effortil

el suero

que me arranca de golpe

mis veinticinco años con barbijo.

Pablo no entiende nada

y yo menos

¿por que lo lavan tanto?

si está limpio

y digan lo que digan

la batita de lana no es placenta.

y aunque sea diciembre él tiene frío

porque yo lo tengo.

Pablo no entiende nada

y mucho menos yo

cuando una nurse extraña me lo acerca.

está tan loca que quiere presentármelo.

presentármelo a mí.

¡cuando hace tanto que nos conocemos!

Pablo potrillo Pablo caramelo

y Pablo pájaro pablo diminuto

Pablo me crece afuera.

Pablo me crece afuera

chiquito diminuto

gigante de mi vida.

Gracias a él

he vuelto a sentir hambre

hambre cada cuatro horas

¿te das cuenta?...

Ahora me toca cambiarme los pañales

bañarme en leche tibia

fecundarme en un chupete y en un beso

medir un medio metro y tener frío

y dar patadas para tener sueño.

Pablo no entiende el reloj o el calendario

y yo me río de haber contado el tiempo

lamento los barrotes de la cuna.

de pronto es Pablo

el que se crece afuera.

...................................................................

Hoy Pablo y yo nos fuimos a la plaza

él en el coche, yo apenas alejada.

Pablo me llenó el aire de palomas (se insinúa el tema "Pompa y Circunstancias")

y yo le llené el aire de palabras

estas son palomitas, ¿viste Pablo?

esto son nenes... eso otro los autos

no... ta... pa... ba... ma...

Pablo se va gateando hasta otra mano

Y entonces tengo miedo

y unas ganas tremendas de seguirlo

por si el mundo le pega

por si la guerra

se sube a sus espaldas

pero el se ríe entre sus dos dientitos

y se me van las ganas.

y Pablo está tan cerca de la tierra

que las piedras y el pan de las palomas

le hacen volar muy alto la mirada.

Pablo esa noche se despertó llorando

con miedo de mi miedo...

Al poco tiempo...

temblando... temblando

¡CAMINABA!

(seis segundos después entra a pleno el tema "Pompa y Circunstancia")

Marta recoge la sábana lenta y dolorosamente.

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