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Javier
Daulte (1963) es dramaturgo, guionista
y director. Tiende invariablemente a contar historias de amor
a través de procedimientos policiales. Rara vez le ha dado
especial importancia a la tan mentada cuestión de los contenidos
y se empecina en sostener que el teatro no debe transmitir
alguna idea, sino inventarlas. El universo no está allí para
ser más o menos descrito por piezas teatrales ya que, como
todo el mundo sabe, el universo solo tiende a desaparecer.
A pesar de haber pertenecido al difunto grupo Caraja-ji fue
varis veces premiado, (Primer premio municipal, premio ACE,
Premio Escrtores Patagónicos, Premio Fondo Nacional de las
Artes, New York Royal Festival, Martin Fierro entre otros).
Entre sus últimos trabajos cabe destacar Criminal (1996),
Martha Stutz (1997), Casino (1998), Fiscales
(1998), Geometría (1999), Faros de color (2000),
Gore (2001) y Fuera de cuadro (2001).
Rafael
Spregelburd (1970) es autor, director y actor de
sus propios materiales. Siendo además traductor y políglota
perezoso, la obsesión de spregelburd es la de una dramaturgia
del lenguaje: cada una de sus obras parece inventar una lengua
desconocida y exótica, que es impuesta con el peso fatal que
tiene toda naturaleza compleja. Es fundador del el grupo El
Patrón Vázquez junto con Andrea Garrote. También hizo de las
suyas en el ya disuelto grupo Caraja-ji, y ha trabajado como
actor y docente en España, Colombia, Inglaterra, Uruguay y
más recientemente como autor comisionado del Deustsches Schauspielhaus
de Hamburgo. Ha recibido numerosos premios: el Primer Premio
Municipal, el Tercer Premio Nacional, el Primer Premio Nacional
Iniciación, el Premio Argentores, el Premio GETEA, dos veces
el Premio Teatro del Mundo (como director y traductor), y
otros más. Entre sus últimos trabajos se cuentan la obras
Raspando la luz (1996), las tres primeras partes de
la Heptalogía de Hieronymus Bosch - un proyecto sobre
los pecados capitales, de los cuales ya se han estrenado La
inapetencia (1997), La extravagancia (1997),
y La modestia (1999)-, y Fractal (2000), una
suerte de compendio teatral sobre la teoría del caos.
Alejandro Tantanian
(1966) es cantante; esta actividad lo hubiese llevado
inexorablemente hasta las más altas cumbres de la popularidad
y el éxito. Sin embargo, el mundo, su entorno y la sociedad
toda le devuelven, fatigosamente, otras imágenes en el espejo:
la de un autor abismado en sus palabras y fantasmas y la de
un director señalando, brazo izquierdo extendido, aquella
imposible narración sobre un fondo sepia y riguroso. Para
no huir del destino ( nada más inútil que pretender esta fuga)
Alejandron Tantanian se define, entonces, como autor, director
y cantante (no se resigna). Bajo la estrella de la aceptación
de su destino ha recibido premios por su producción dramatúrgica,
ha sido becario de la Akademie Scholss Solitude de Stuttgart,
ha pertenecido al desaparecido grupo Caraja-ji y producido
entre otros trabajos Un cuento alemán (1997), Sumario
de la muerte de Kleist (1998), La tercera parte
del mar (1999), Tenebrae (1999), Julia /
Una tragedia naturalista (2000) y Liederkreis. Una
opera sobre Schumann (2000) con musica de Gerardo Gandini.
Nicolás Varchausky
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