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Sobre la obra |
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Tiel Dio
punas nian fanfaronadon Tiel Dio
punas, ve panjeto, nian fanfaronadon de malgranda patrujo. (Así castiga Dios nuestra soberbia. Así castiga Dios, ay madrecita, nuestra soberbia de país
chico) Canción de la Banda de Frontera
Como en todo
proceso creador, hay en esta pieza una voluntad de traducir un contenido en una
forma, y traducir implica siempre trasladar algo que se expresa en un lenguaje a
otro distinto. La anécdota
base está inspirada en la muerte real del pintor Modigliani, aunque con severas
modificaciones. Los actores y yo hemos tratado a los protagonistas de esta
historia con una piedad inusual. Y sin embargo, siendo que todos abrazan al Bien
como meta, nada podría haberles salido peor. También
estamos ante una “comedia de puertas” en su sentido más ramplón, y al
mismo tiempo ante una obra sobre la dialéctica, las fronteras, y la
incertidumbre del Mal. Y me gusta pensar que trata de la suspensión de la
nostalgia. De la sed de cambio que surge de la suspensión de la nostalgia. Y de la
modestia, naturalmente. La modestia como pecado. El placer soberbio y culposo
que nace del gesto desesperado de intentar ser un poco menos de lo que se es,
con el objeto íntimo, tal vez, de pagar en cómodas cuotas esa deuda infinita. Rafael Spregelburd |
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