Síntesis
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¿De qué se trata esta obra?

Yo, Virginia, la mantecosa conductora del programa anterior, tengo algo que decirles. El arte no es un lenguaje, es el lenguaje puesto fuera de sí. Sólo Nietzche intuye la exterioridad del lenguaje cuando descubre que la metafísica está ligada a la gramática, o Mallarmé cuando afirma que el lenguaje es el ocio de lo que nombra. Quiero hacerte una réplica en jabón de tocador, frotarte con una lima hasta que me babees el parquet, apretarte las nalgas hasta moldearte la cara del Topo Menéndez. El sujeto, el yo, es un espacio vacío, el yo es EL AFUERA DE LAS PALABRAS. Este hombre ya no escucha lo que se pronuncia en su interior, sino al espacio que circula entre sus palabras; Barbie medita en un cuarto de hotel. Sus muslos de plástico duermen mientras sus ojos esperan el agua de mar. Sólo oye hablar al lenguaje, un lenguaje que no pertenece a nadie, que no es hablado por nadie. Algunas preposiciones siguen estando mal. Sus compañeros, ensimismados y consumidos por lo trágica que ha sido siempre la historia del pueblo armenio, no atinaron a nada bueno. El sujeto es un pliegue en una superficie gramatical que tiende a alisarse. Soy Naanim Timoyko, de Caballito; me decidí por una anécdota jugosa que demuestra que en el equilibrio estático del latín hay un movimiento de gran belleza en sí mismo. LA PALABRA ES LA INEXISTENCIA MANIFIESTA DE AQUELLO QUE DESIGNA. La Barbie tiene una articulación mucho más sofisticada. EL SER ÚLTIMO DEL LENGUAJE ES LA DESAPARICIÓN DEL QUE HABLA. La anécdota es ésta. Todo acto de nuestra cultura, desde el uso instrumental del habla hasta las artes, está de pie sobre la inminencia del olvido. Está toda transpirada, como una yegua brutal; las bridas ensalivadas, la piel encendida y quejumbrosa azotada por mil San Bartolomés. El lenguaje ya no es el lugar de la verdad, ni el regulador del tiempo, ni la “casa del ser” según Heidegger; ahora las palabras son la FORMA INABARCABLE DE LA INTEMPERIE. “Es un oso embravecido que avanza por las cañerías”. EL LENGUAJE NO HA PERDIDO SU DISCURSO NI SU SENTIDO, PORQUE NUNCA LO HA TENIDO. Es todo cashmillon. Nadie cree que haya un animal en las cañerías. Es un supongamos. Una metáfora. EL HABLA PERSISTE, NOSOTROS HEMOS DESAPARECIDO.

Un supongamos.  

Rafael Spregelburd


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