El XXI
Principal Arriba Los años ´40 ... Los años ´50 .. Los años ´60 ... Los años ´70 ... Los años ´80 ... Los años ´90 ... El XXI

 


El XXI

...Y llega el otro.

Una actividad nueva me entusiasma: programo por tres ediciones el Festival Internacional de Buenos Aires. Fines de semana enteros recorriendo espectáculos y en los días libres cajas y cajas de videos extranjeros. Está bueno pero al final –como siempre- me pudro y me rajo.

Adapto, para el San Martín cuándo no, Los pequeños burgueses de Gorki, El zoo de cristal y más tarde Romeo y Julieta.

            Colaboro en la dramaturgia de Perras, una creación colectiva dirigida por Enrique Federman. Buenos amigos todos. Caniglia, Martinez Bel. Como debe ser: trabajando nos divertimos como caballos. Cumpliendo el viejo axioma de que uno hace teatro para ir a comer después nos atragantamos de cebiche en un peruano del abasto cada viernes. Y hablamos de la función, del público. Y con cada cerveza de litro que nos bajamos sobre el mantel de hule yo tengo cada vez más ganas de dejarme de joder con el rol melanco de los autores que quedamos siempre afuera de la fiesta y ponerme de una vez a dirigir.

            Una nueva beca –esta vez del INT- le da impulso a otro texto original: La madonnita. Abandono por fin el prejuicio de que los dramaturgos no debemos montar nuestros textos y me le animo a éste. Pongo en valor tardíamente aquellos estudios de dirección. Me ayudan con gran generosidad Manuel, Roberto y Verónica que se bancan sin un gesto el año entero de ensayos, y nos sale –creo- algo digno. Tres temporadas y otro montón más de estatuitas en la biblioteca: Clarín Espectáculos, Teatro del Mundo, Teatro XXI. Por primera vez vivo con emocionada alegría cada nominación, cada premio que reciben mis actores. Con el montaje finalmente de El niño Argentino en el 2006 esas alegrías durarán hasta hoy: en dos temporadas consecutivas el espectáculo se alza con veinte premios y treinta y cuatro nominaciones.

Como si fuera poco la Fundación Konex me premia como la figura más destacada del quinquenio en mi género. No será su único regalo: convocado a su ciclo de teatro griego me entusiasmo en diagramar una propuesta alrededor de Las bacantes. Al proyecto no le dan demasiada pelota y queda afuera, pero adentro quedan picando las imágenes: las retomo meses después y llego a un borrador que de a poco me va convenciendo. De Las bacantes le queda apenas el olor. Se llama por ahora Baco Polaco. Quizá la dirija. Qué curioso: me cuesta imaginarme ahora, como durante tantos años, entregando un texto a otro.

Los periodistas, los libros, la gente por ahí empieza a llamarme director. Qué se yo: la vida es rara.


E-mail: kartun@argentores.org.ar                                                                                                           Espacio cedido por ARGENTORES