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Que Dios bendiga tus alas mariposa de alas negras que eternamente requiebras los pétalos que regalas. Ciegas, mudas, sordas, malas anochecen en malón no conocen corazón si no lo han atravesado y viven en el pasado como historia de salón. En el viento del desprecio transcurren sus malandanzas derriban las esperanzas le ponen dique al vivir y pretenden oprimir a todas las almas mansas. Yo soy el que nunca alcanzas porque no sabes volar soy el que ha de pasar y dejarte siempre abajo porque me tomo el trabajo de ver, sentir y pensar. Sin embargo perdonar es mi verbo en este mundo y en un recodo profundo que no tiene luz ni fondo es mi deseo más hondo de navegante rotundo, que allí por donde recalas que donde pliegues tus alas después de hacer tantos daños no te derriben los años y Dios bendiga tus alas.
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