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Acuarela El viento es un alto río entre las hojas que hace chiflar el cartelón de lata
La ruda, vieja loca de terrazas, se frota en la baranda.
Pichones de papeles y hojas secas pegan un vuelo y bajan y muy de granseñores por los techos andan gatos de farra.
Mucha sombra de luna, pero a veces la pobre se me cansa, se saca el guardapolvo colegial de plata y sale a ver qué pasa por el cielo montada en una nube medioparda
Los faroles vigilan como madres, a los adolescentes que se abrazan y hay un long play de jazz, amordazado, detrás de una ventana .
Un perro calavera no ve pasar a nadie pero ladra.
La estrella de un boliche amanecido, me vió , y me llama.
Los taxis pasan.
Un reloj centinela; las tres de la mañana, y yo: que no me canso de esperarla.- a L. Y, con amor, Edgardo
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