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Imágenes


Una sala con varios accesos.

Gala, David, Vera y Martín están reunidos alrededor de la mesa, cada uno su copa de vino.

VERA

Por nosotros.

GALA

Por el vino que nos une.

DAVID

Por todo lo que va a venir.

MARTÍN

Por que no nos separemos nunca.

Pausa

DAVID

Tengo hambre.

VERA

Martín, las croquetas.

GALA

Todavía nada de comida. Primero tenemos que leer.

DAVID

Me siento débil. Necesito comer algo. Vera, más vino por favor.

GALA

David, hasta que no terminemos no vamos a comer.

DAVID

Si no comemos no puedo seguir.

VERA

Martín, las croquetas.

DAVID

Gracias.

VERA

David, tendríamos que haber empezado ya.

GALA

Sí.

MARTÍN

Acá están. Croquetas de arroz.

VERA

Despacio, David, por favor. Gala, hay que leer. Empecemos.

GALA

Voy a leer: "Siempre tuve el temor de que una ataque súbito me impidiera dejar expresada mi voluntad. Por eso, aprovecho este momento de lucidez para fijarla sobre este papel. Espero que quedarán satisfechos con mi decisión: a Gala le dejo mi tintero de plata. A David, mi juego de lapiceras antiguas. A Martín, mi colección de discos de pasta. A Vera, mis dos relojes pulsera. Espero que se respete mi deseo".

MARTÍN

Eso es todo.

GALA

Es todo.

VERA

No nos sirve.

GALA

No. Claro que no nos sirve.

VERA

Para qué quiero yo esos dos relojes horribles, que ni deben funcionar.

DAVID

Tiene que haber otro.

MARTÍN

No hay otro.

GALA

No. No hay. Todavía no encontramos otro.

MARTÍN

Voy a la habitación.

GALA

Ahora.

MARTÍN

Sí, ahora.

DAVID

Qué otra cosa, además de las croquetas.

GALA

Por ahora las croquetas. Después pollo en escabeche.

DAVID

No se puede traer.

VERA

Ahora no, David. De a poco. Martín va a entrar en la habitación.

MARTÍN

Entro.

Pausa.

DAVID

Ahora respira mucho mejor. Y ya no tiene ese color de ceniza amarillenta. Ustedes lo notaron.

GALA

David, ella está mal. Yo la vi amarilla como un pato.

VERA

Va a vivir, van a ver. Pronto va a estar bien, con la energía de siempre.

GALA

No estoy tan segura, no sé si le quedan fuerzas. Yo creo que no tiene ganas de seguir luchando.

VERA

Van a ver, pronto va a estar sentada con nosotros para el almuerzo o la cena. Es una mujer muy fuerte.

GALA

Ya dejó de ser una mujer fuerte. No tenemos que engañarnos más y aceptar por fin las cosas como son.

DAVID

Nadie se engaña, Gala. Si uno la mira bien, todavía tiene la piel tersa, joven.

GALA

Yo no la veo del todo bien. Es más, la veo peor que nunca. David, esa no es manera de comer.

Martín sale de la habitación.

MARTÍN

Oigan algo. Sonríe. Quiere hablar con Vera. Se la ve muy bien. Vamos, Vera.

Tenemos que seguir. Vera, ella quiere verte.

VERA

Quiere verme a mí. No. A mí me produce una sensación extraña entrar y quedar sola con ella. No será que quiere ver a Gala.

MARTÍN

Me lo dijo bien clarito: "Martín, por favor, llamá a Vera que quiero verla". Dijo "Vera", no "Gala".

VERA

Es que no voy a saber qué decirle.

GALA

No hace falta abrir la boca. Alcanza con escucharla, eso es lo que ella quiere, que la escuchen.

VERA

No quiere acompañarme alguien.

MARTÍN

No. Ella dijo "Vera". Además no puede haber más de una persona por vez en la habitación.

VERA

Ustedes creen que me va a reconocer.

MARTÍN

Claro, por supuesto. Está con todos sus sentidos bien afinados.

VERA

Pero hace mucho tiempo que no me ve.

DAVID

Yo creo que va a estar feliz.

VERA

No quiero entrar.

MARTÍN

Eso es imposible. Ella hace rato que está preguntando por Vera. Y yo le dije: "Espere, ahora mismo va a entrar". Ahora no se la puede defraudar.

VERA

Es que me da impresión, verla así, toda amarilla.

MARTÍN

Amarilla. Quién dijo que está amarilla.

VERA

Gala. Dijo que tiene color de ceniza amarillenta.

MARTÍN

Gala. Por qué.

GALA

Yo no dije absolutamente nada. Al contrario, acabo de decir que la vi perfecta, mejor que nunca, que va a vivir muchos años.

DAVID

Martín, Vera y yo la oímos. Gala la daba casi por muerta.

GALA

Martín. Yo no miento jamás.

DAVID

Ella fue la que insistió en leer el testamento. Ella lo encontró.

MARTÍN

Vera, adentro.

VERA

Tengo miedo que me haga mal. Por el bebé. Se los ruego. No me hagan entrar. No la quiero ver. Se los suplico.

MARTÍN

Vera, vamos. No espero ni un segundo más.

Vera entra en la habitación.

MARTÍN

Estoy contento. Parece que va a mejorar.

DAVID

Claro que va a mejorar. Hoy mismo se va a reponer. La semana que viene va a salir a pasear.

GALA

David, hay que escuchar lo que dice el médico.

DAVID

Gala, hay que pensar que va a estar bien.

MARTÍN

No es momento de desearle la muerte, ahora que está tan débil y vulnerable.

GALA

Martín. Yo jamás le desearía la muerte. Yo siempre la quise, siempre la voy a querer. No se rían. No se rían así, les digo.

DAVID

Mensaje. Voy a ver.

GALA

Otra vez. Así no se puede vivir.

MARTÍN

Tenemos que recibirlos.

GALA

Espero que no sea para mí. David, es para mí.

DAVID

No. Para Martín.

MARTÍN

Dámelo. No, no puedo leer. Por favor, David.

DAVID

"Martín. Nos llegó la noticia de que Agustín está vivo. Queríamos compartir con vos nuestra alegría. Estela."

MARTÍN

Es imposible.

GALA

Qué cosa es imposible. Quién es Agustín.

MARTÍN

Es un amigo.

GALA

Es un amigo.

MARTÍN

Tengo muchos amigos.

GALA

Creyeron que estaba muerto.

MARTÍN

Está muerto.

GALA

Y por qué dicen que está vivo.

MARTÍN

No sé. Agustín está muerto.

DAVID

Pero por qué van a hacer una cosa así.

GALA

Quién era Agustín. No sabía que tenías un amigo con ese nombre. Era uno más bien gordo.

MARTÍN

No, Agustín no era gordo.

DAVID

Quizás creés que esta muerto, pero no.

MARTÍN

No quiero seguir hablando del tema, me oyeron.

GALA

Bueno Martín, no se ponga así. Venga conmigo, apóyese acá, así.

MARTÍN

Es que yo lo vi morir, estaba en la carpa de oxígeno. Agustín extendía una mano hacia mí. Los ojos desorbitados. Se retorcía y la respiración se le cortaba. Yo quería ayudarlo pero no sabía cómo.

GALA

Venga, venga conmigo, apóyese aquí. Abráceme así.

DAVID

Gala.

GALA

Abráceme, que David se pone celoso.

Vera sale de la habitación

MARTÍN

Te reconoció.

DAVID

Te sentiste mal.

VERA

Me sentí perfectamente.

MARTÍN

Te reconoció.

VERA

Me reconoció apenas asomé la cabeza. Me sonrió y me dijo: "Vera, volviste. Todos estos años esperándote y te vengo a ver justo en mi lecho de muerte".

GALA

Eso te dijo. Y entonces. No te habrás puesto a llorar.

VERA

Tuve que hacer un esfuerzo. Tanto que al final me salió una carcajada. Y le dije "Vamos, qué lecho de muerte. Usted cree que es muy fácil morirse."

MARTÍN

Bien. Muy buena respuesta.

DAVID

La verdad que sí. Es lindo eso de que no es fácil morirse.

MARTÍN

Y qué más.

VERA

No mucho más. Me preguntó por la panza. Pero cuando le iba a contar se durmió. Yo me quedé mirándola. Hace tanto que no la veo. De repente se despertó y dijo: "Tengo hambre. Quiero comer". Bueno, para eso salí. Dice que quiere comer.

MARTÍN

Quiere comer. Quiere comer. Mejoró. Va a estar mucho mejor. Ves Gala. Ves que no se va a morir así nomás.

VERA

Por qué. Quién dijo que se va a morir.

MARTÍN

Gala. Le desea la muerte con toda su alma. Parece que no pensara en otra cosa.

GALA

Están perdiendo el tiempo. Vamos lento. La sopa. Qué esperan. Por qué no está la sopa lista.

VERA

La sopa estaba lista. Quién le lleva la sopa.

GALA

Yo se la llevo. Qué otra cosa.

VERA

Nada más. Ojalá la tome.

GALA

Es el tren, no.

Gala entra en la habitación.

MARTÍN

No. El tren no puede ser.

VERA

Ya el tren. Es demasiado temprano.

MARTÍN

No sé por qué llega a esta hora.

DAVID

Es la hora justa. Sí, estén atentos, es el ruido del tren. Ya llegó, está en la estación. Hay que prepararse. El médico va a aparecer en cualquier momento.

MARTÍN

Mensaje.

VERA

Espero que este sea para mí.

MARTÍN

Para Gala.

Gala sale de la habitación.

MARTÍN

Ya está. Ya comió.

GALA

Sí. Comió dos cucharadas y se quedó dormida. Se la nota muy demacrada, pobrecita. Perdió todo el color. Y la respiración no era muy regular. Le toqué la frente y estaba fría. Quizás le haga bien dormir.

MARTÍN

Perdió el color. No lo creo. Es cierto que no quiso comer más. O ni siquiera vio el plato. No creo que se haya quedado dormida así, de repente. Si Vera dijo que quería comer.

GALA

Cualquiera de ustedes puede entrar ahora mismo y comprobarlo.

MARTÍN

Es justamente lo que voy a hacer.

Martín entra en la habitación. Pausa.

VERA

Martín está muy nervioso. Hay que tener cuidado.

GALA

La carta de ese Agustín lo puso muy mal.

MARTÍN

No estaba dormida. Todavía tiene hambre. Me preguntó por qué le llevaron el plato de sopa si ella todavía estaba comiendo. Le dije que se había quedado dormida y me dijo que en ningún momento. Dice que vio cómo alguien se llevaba el plato pero pensó que enseguida se lo iban a traer de vuelta.

GALA

Martín, qué es ese sobre. No habrá llegado mensaje.

MARTÍN

Sí. Gala.

GALA

No puede ser. Es una broma, no. No quiero mensajes, no quiero mensajes de ningún tipo, ni cartas ni postales ni encomiendas. No quiero, me oyen.

MARTÍN

Puede ser una buena noticia.

GALA

No me importa. No quiero saber nada.

VERA

Lo rompo.

GALA

Sí. Ya mismo. Martín, rápido, por favor.

MARTÍN

Es que no puedo. No puedo romper un sobre sin abrir. Aunque no sea mío. Vera.

VERA

No, que lo rompa Gala.

GALA

No. No puedo. Vera. No, mejor que lo lea Martín.

MARTÍN

"Epidemia de tifus en los barrios del sur. Cientos de afectados, sobre todo niños. No damos abasto. Por favor, acompáñenos. Contamos con su buena voluntad, su vocación de servicio y sus conocimientos. Desde ya, muchas gracias.

GALA

Basta, por favor.

MARTÍN

Esperamos su pronta respuesta. Un abrazo".

GALA

Yo se los advertí. Hace años que vengo anunciándoles que algo así iba a pasar. No me quisieron escuchar. Todos se burlaban de mí. Ahí tienen: tifus.

VERA

Timbre. El médico ya está aquí.

MARTÍN

Demasiado temprano.

GALA

Yo dije que había que preparar un plan de prevención. Nadie, nadie me hizo caso. Ahora me llaman. Yo tengo la culpa. Tenía que haberme quedado, tenía que haber luchado.

VERA

Qué pasa, Gala. Adónde vas.

GALA

Me voy. Me están llamando. Me voy.

MARTÍN

Nadie se puede ir. Gala, sabés muy bien que no te podés ir.

GALA

No puedo. Por qué. Les dije que no abrieran ese sobre, no quería enterarme de nada. Ahora ya es tarde, me tengo que ir. A ver, quién me lo va prohibir.

VERA

Yo. Mientras yo esté aquí, de este lugar no se mueve nadie. Gala. Martín. David. Alguien tiene algo para decir. Nadie los obliga a abrir los sobres. Pero una vez que los abrieron lo que dicen los mensajes no tiene por que afectarnos. Y si a Gala la buscan, la esperan, le suplican que vuelva, no es nuestro problema.

MARTÍN

Vamos lento, muy lento.

DAVID

El médico ya está aquí. Voy a entrar. Ya vuelvo.

David entra en la habitación

MARTÍN

Mensaje. Otra vez. Voy a ver.

GALA

Y ahora qué. No será para mí otra vez.

VERA

Ojalá sea para mí. Hace tanto no recibo un mensaje.

MARTÍN

Es para mí. De Agustín. Bueno, aquí dice Agustín, no. Alguien que la lea.

VERA

"Hola Martín. La guerra no terminó todavía, pero yo estoy bien, junto a mi familia. Mis dos hijas están felices de que estoy de nuevo en casa. Te escribo para saber si querías pasar la noche de año nuevo con nosotros. Te esperamos. Un abrazo grande. Agustín."

MARTÍN

No es cierto. Esa carta no es de verdad, es falsa. Alguien se está riendo de mí. Yo sé que está muerto.

GALA

Martín tiene que estar equivocado. Si no como podría estar escribiendo. Arriba el ánimo, Agustín está vivo.

MARTÍN

No hay ningún error. Agustín está muerto.

David sale de la habitación con un papel en la mano.

DAVID

El corazón late.

GALA

Un momento, David.

MARTÍN

Yo lo vi morir, yo estaba al lado de él cuando murió. Lo habían herido, en batalla. Tenía una pierna destrozada. Me pidió por favor que lo rescatara. Yo lo podría haber cargado, lo podría haber llevado conmigo a un lugar más seguro. Pero tuve miedo, corrí. Después de una hora de temblar me decidí a volver. Cuando llegué, ya era tarde: dos soldados lo habían ametrallado. Fui hacia él, todavía respiraba. Me vio y miró para otro lado. Después de uno o dos minutos ya no respiró.

VERA

Cómo se explica esta carta entonces.

MARTÍN

No se explica.

GALA

Quizás es otro Agustín amigo tuyo.

MARTÍN

El único Agustín que conozco es el que se murió. No hay otro.

VERA

Pero es la letra de él.

MARTÍN

Sí. Es la letra de Agustín. Estoy seguro.

Pausa

MARTÍN

Ya lo saben. Soy un traidor y un cobarde.

VERA

No perdamos más tiempo. David. David. Qué pasa.

DAVID

El doctor dice que el corazón late perfectamente.

GALA

El corazón. David, no puede ser. Ella no se siente bien. El corazón no puede latir perfectamente.

DAVID

De repente sentí como un mareo. La respiración es regular. No hay ninguna razón para alarmarse.

VERA

David, tiene que haber algo que no funciona. David, David. No me presta atención.

DAVID

Una puntada acá, en la cabeza, en esta parte. Está bien conciente. Necesita dormir. Y alimentarse bien. Eso es lo que dice el doctor.

VERA

David. Se está equivocando. Y ustedes saben que se está equivocando. No sigan.

GALA

Va a vivir.

DAVID

Claro que va a vivir, por lo menos unos años más.

GALA

Unos años.

DAVID

Me estoy equivocando. Hay algún error.

VERA

David. Sí.

DAVID

Yo entendí que el médico decía que va a vivir unos años más. Cada vez la puntada es peor.

GALA

David, es exactamente al revés.

MARTÍN

Por qué al revés. No, de ninguna manera. Ella va a vivir.

VERA

Martín también ahora.

MARTÍN

Martín también qué. Ella va a vivir y hay que ponerse contentos. Qué pasa. Quieren que se muera.

GALA

No quiero que se muera. Pero sé hace rato que le queda poco de vida. Y el doctor también sabe que se muere. David, que venga el médico.

DAVID

Ya vengo.

David entra en la habitación.

GALA

A David esos ataques le dan cada vez más seguido. Hay que estar atentos.

VERA

Está agotado.

MARTÍN

David hace que cada vez todo parezca diferente. No sé qué haríamos sin él.

David sale de la habitación.

DAVID

No está. Ya se fue.

MARTÍN

Se fue. Cómo que se fue.

DAVID

Lo que pasa es que tenía puesto un saco blanco. Para ir a una fiesta. Y se había salpicado con sangre de un paciente. Quería ir a cambiarse a su casa. Su mujer lo esperaba con otro saco blanco, planchado. El médico me dio esto, se lo encontró en la mano, ella lo apretaba.

GALA

Un testamento. Hay que leerlo.

VERA

Más tarde. Qué otra cosa dijo el doctor.

DAVID

Nada. Nada más.

GALA

David.

DAVID

Perdón. Perdón. Me acordé. Les ruego que me disculpen. A ella le queda muy poco tiempo de vida.

MARTÍN

Cuánto tiempo.

DAVID

Tres minutos. Quizás cinco. A lo sumo diez. Los latidos son muy irregulares, muy débiles, la respiración está entrecortada. Pobrecita.

Pausa.

GALA

Tendríamos que salir un poco, no. Vieron lo que dijo el doctor.

VERA

Aprovechemos ahora, que paró de llover.

GALA

Ya salió la luna, miren qué color, rojo. Y el mar está calmo, como pocas veces.

DAVID

No podemos dejarla sola. Además todavía no hay luna. El sol todavía está alto, miren qué bravo está el mar ahora.

VERA

Pero la playa está vacía. Podríamos bajar ahora un rato, no.

MARTÍN

Justo ahora. Ella nos puede necesitar.

GALA

No se va a dar cuenta. Necesito un poco de aire fresco. Vamos, Martín.

MARTÍN

Cómo aire fresco. El médico acaba de decir que se está por morir y ustedes todavía están ahí pensando en ir a la playa. Qué tienen en la cabeza.

DAVID

Gala tiene razón. Son diez minutos. Qué puede pasar en diez minutos.

MARTÍN

Y si cuando vuelven está muerta.

DAVID

Va a estar bien.

MARTÍN

Nadie puede saber si va a estar bien. Vayan, yo me quedo.

GALA

Voy a entrar a verla.

Gala entra en la habitación y sale inmediatamente.

GALA

Cállense. Se despertó. Está tratando de hablar.

MARTÍN

No. Ahora no. Más tarde. O antes. Pero ahora no.

VERA

Martín, está hablando ahora.

MARTÍN

Y yo digo que este no es todavía el momento.

DAVID

Mensaje. Voy a ver.

VERA

Vera, Vera, que diga Vera.

GALA

Lo único que pido es que no sea para mí.

MARTÍN

Para quién es.

DAVID

Es para mí. Raro, nunca nadie me escribe. Nadie se ocupa de escribirme.

VERA

Qué dice David, por qué esa risa.

DAVID

"En estos tiempos tan difíciles, de tanto malestar y sufrimiento, se nos hace imprescindible su presencia. Adjuntamos ‘la ecuación de los girasoles’ sobre la que usted ha venido trabajando. La resolución es fundamental para la continuidad de nuestra tarea. Sabemos que usted había conseguido descifrarla. Le suplicamos nos envíe por correo el desarrollo. Este será para nosotros un gesto de gran valor." Gesto de gran valor. Quiero saber cómo se las van a arreglar. Nunca, nunca les voy a mandar nada. Vamos a brindar, por mí, por nosotros. Salud.

VERA

Salud David, que se te ve tan feliz.

MARTÍN

Salud David.

GALA

Salud. Voy a ir a verla.

MARTÍN

Ahora no.

GALA

Por qué no.

MARTÍN

No es el momento.

GALA

Estamos atrasados.

MARTÍN

Vamos bien. Ni muy lento ni demasiado rápido.

GALA

Los mensajes nos atrasan.

VERA

Eso no se puede evitar.

MARTÍN

Leamos el testamento, ahora.

VERA

Quién tiene el papel.

MARTÍN

Gala.

GALA

Leo.

DAVID

No. Esperen. Traigan el pollo en escabeche. No hay más croquetas. No me miren así. Si vamos a leer el testamento, tengo que comer algo.

MARTÍN

Yo voy.

VERA

David está cada vez peor.

MARTÍN

Acá está.

DAVID

Qué hay después del pollo.

GALA

Spaghetti. Con varias salsas. Leo. "Siempre tuve el temor de que la fatalidad me impidiera expresar claramente mi deseo. Por eso, quiero utilizar este momento de bienestar para dejar asentada mi voluntad en este papel tan tosco. Espero que dejaré a todos satisfechos: a Gala le dejo mi tapado de piel de nutria y mi colección de libros de cocina. A Martín, la cuna de mi abuela. A David, mi juego de dormitorio de roble y mi busto de Urquiza de bronce. A Vera mi biblioteca completa. Espero que mi voluntad sea totalmente obedecida.

MARTÍN

Eso es todo.

GALA

Es todo.

VERA

No nos sirve.

GALA

No.

MARTÍN

No hay otro.

DAVID

Tiene que haber otro. Qué voy a hacer con el busto de Urquiza.

MARTÍN

Y yo con la cuna de la abuela.

GALA

Ahora sí voy a ir a verla.

MARTÍN

Otra vez.

GALA

Antes estaba tratando de hablar.

MARTÍN

No es cierto. Estaba dormida. Yo mismo la vi dormida.

VERA

Qué pasa, Martín. Hoy todo parece difícil.

MARTÍN

No me pasa nada. No me gusta que Gala se quede sola con ella. Me pone muy nervioso.

GALA

Martín. Ustedes lo oyen. Cómo se le ocurre que puedo hacer algo malo. Martín, no hay que olvidarse. Yo te ayudaba con los deberes, te daba de comer, te bañaba, te llevaba a la cama cuando tenías miedo. Y siempre tenías miedo. Cuanto más te acompañaba, más miedo tenías. Y te gustaba que te acaricie la frente y que baje la mano. Te acordás. Y vos me pedías un poco más, un poco más.

DAVID

Basta Gala.

GALA

Y si yo me iba antes de tiempo, vos llorabas, me suplicabas. Martín. Y yo te veía así y me quedaba siempre.

DAVID

Basta Gala. Termínenla acá.

Pausa

GALA

Bueno, ahora voy a entrar. Te quiero, Martín. Siempre te voy a querer.

VERA

Martín, hay que estar preparado. En cualquier momento ya no va a estar con nosotros. Y esto va también para David. Tenemos que estar contentos de poder estar cerca de ella en estos momentos. Y hay que pensar que después que pase lo que estamos esperando, quiero decir, lo que inevitablemente puede pasar, va a pasar, vamos a proyectar una vida distinta. Bueno, no lloren, les digo esto precisamente para que estén preparados, no para que se pongan débiles.

DAVID

Pobrecita

Gala sale de la habitación

GALA

Oigan, nos olvidábamos.

MARTÍN

Mensaje.

DAVID

Voy a ver.

GALA

Mensajes otra vez. Así no se puede vivir. Los mensajes destruyen todo. Espero que no sea para mí.

VERA

No. Esta vez va a ser para mí. Van a ver. Algo me dice que va a ser para mí, por fin.

DAVID

Mensaje y encomienda. Para Vera.

VERA

Vieron. Les dije. Qué es todo esto.

DAVID

Una caja. Parece una caja de herramientas.

VERA

Es. Es una caja de herramientas.

MARTÍN

Vera, el sobre.

VERA

Abran la caja, a ver qué tiene.

DAVID

Una pinza, otra pinza. Una tenaza. Un martillo. Otra tenaza. Aceite Singer.

VERA

No entiendo. Quién me manda todo esto. Para qué me lo mandan. Lean la carta. Martín.

MARTÍN

"Querida Vera. Nos alegramos mucho con la noticia de tu embarazo. Lástima que no podamos estar con vos en un momento tan dichoso. Te felicitamos de todo corazón y te mandamos nuestro regalo. Que tengas mucha suerte".

VERA

Mi embarazo. No puede ser. Quién habla de mi embarazo. Quién la firma.

MARTÍN

Nadie la firma. No hay ningún nombre, ni abajo, ni atrás. Y en la caja.

DAVID

En la caja no hay nada.

VERA

Por qué hablan del embarazo. No puede ser. Yo no estoy embarazada, se los juro. No me miren así, ustedes saben que es imposible que yo, hace mucho que no salimos. Hace mucho que no veo a un hombre. Aunque me gustaría.

GALA

David. Qué tenés que decir.

DAVID

Nada.

MARTÍN

Nada. Estás seguro.

VERA

David no tiene nada que decir. El me protege, es muy cuidadoso. Y además no tengo por qué dar explicaciones. Y David tampoco. No estoy embarazada.

MARTÍN

Eso es lo que pasa cuando uno sale todas las noches.

VERA

Todas las noches no. Algunas noches. Y no me encuentro con nadie. Voy a tomar un poco de aire.

MARTÍN

Vera toma aire y queda embarazada. De cuánto estás.

VERA

No estoy embarazada. Y no lo repito más.

Pausa.

GALA

Bueno, hay que seguir, vamos lento. David y Vera no es momento de comer. Martín, el vino es para más tarde. Cuando entré recién, me avisó. Y todos nosotros nos habíamos olvidado. Es el cumpleaños.

DAVID

El cumpleaños. No puede ser.

MARTÍN

Sí, es cierto. Hoy es el cumpleaños.

DAVID

No es cierto. Estamos en plena primavera. Y ella cumple a fines de otoño. En junio.

MARTÍN

Doce de junio. Hoy es doce de junio.

DAVID

El doce de junio. Hoy no es doce de junio. Estamos en octubre. Hoy es treinta de octubre.

GALA

David. No importa ahora qué fecha es. Nos avisa que es su cumpleaños y con eso alcanza.

DAVID

Pregunto, para qué hoy el cumpleaños. Podemos dejarlo para otro día.

GALA

Ella quiere que sea hoy.

VERA

La torta. Yo la había dejado aquí, sobre la mesa. Dónde está. Alguno de ustedes la vio.

GALA

Hace una hora estaba. Yo la vi.

MARTÍN

Yo también la vi.

VERA

No me digan que, David, la torta.

DAVID

Ya no está. Me la comí. Hace un rato.

VERA

Hace un rato. Cuándo.

DAVID

Hace un par de horas

GALA

Y por qué, David. Era para este momento, para compartir.

VERA

David, la torta la hice yo, para todos.

MARTÍN

Un imbécil, un idiota que piensa nada más con el estómago.

VERA

Martín.

DAVID

Déjenlo Vera. Tiene razón. Les pido disculpas. Es algo que no puedo dominar.

GALA

No alcanzan las disculpas. Ahora necesitamos la torta. Si no, no podemos festejar el cumpleaños. No quedó nada de la torta.

DAVID

Sí, dejé un pedazo.

GALA

Dónde está.

DAVID

En la habitación. Abajo de la cama.

Martín abre la puerta y entra.

VERA

David, por qué abajo de la cama.

DAVID

Sentía vergüenza de que ustedes vieran solamente un pedazo. Tenía la esperanza de que no se dieran cuenta de que era el cumpleaños.

VERA

David, nunca se nos pasa el cumpleaños.

DAVID

Sí, a veces se nos pasa.

MARTÍN

Acá está la torta. Lo que queda. Y la vela, David.

DAVID

La tengo yo. Acá esta.

Vera coloca la vela sobre lo que queda de torta. La enciende. Todos juntos comienzan a cantar "Feliz cumpleaños" y entran por la puerta abierta. Mientras se oye el canto de los hermanos la escena permanece completamente vacía. Cuando las voces se apagan, Gala sale.

GALA

Vengan, vamos, ya está, se quedó dormida. Vamos, qué esperan.

MARTÍN

Se puso muy contenta.

VERA

Pobrecita. Está muy cansada.

GALA

No es para menos. La toqué. Tenía mucha fiebre.

MARTIN

No tenía fiebre. Yo también la toqué. Vieron cómo sonreía.

GALA

Respira mal, respira muy mal.

VERA

David. Qué se quedó haciendo. Vamos, David, hay que dejarla descansar. David.

David sale.

DAVID

Respira mal. Tengo miedo, mucho miedo. Y si se llega a morir. Qué nos espera. Cómo vamos a encarar la vida. A quién vamos a cuidar. Yo no soy como ustedes. Yo, yo no tengo a nadie. A ella, a nadie más. Ella es la única que me quiso, que me quiere.

MARTÍN

Eso no es cierto, David.

GALA

David no se da cuenta de que nos tiene a nosotros. Hay que llamar al médico.

VERA

El médico ya vino.

GALA

Hoy ya no va a venir otra vez.

VERA

No. Hoy ya no.

DAVID

Mensaje. Voy a ver.

VERA

Demasiados mensajes.

GALA

Es lo que yo digo.

MARTÍN

Los tenemos que recibir. No hay más remedio.

DAVID

Un sobre, otra vez.

MARTÍN

Para mí.

DAVID

Martín, me molesta que estén encima mío. No es una carta. Es una foto. Una foto de nosotros cuatro.

MARTÍN

Una foto de nosotros. Quién la manda.

VERA

Estamos en un bote, no. Dónde era esto.

GALA

Miren cómo saluda David. Miren cómo está parado en el bote.

MARTÍN

Para qué nos mandan una foto nuestra. Quién tenía una foto nuestra.

GALA

Fíjense como lo estoy mirando a David. Me estoy riendo a carcajadas. Y Vera, tiene una mano en el agua.

MARTÍN

Pero mírenme a mí. Fíjense, tengo la cara borroneada, no. Es cierto, no se me ve la cara. Quién nos mandó esta foto. El sobre, no, no dice nada. Fíjense atrás, ahí hay algo escrito. "Encontré esta foto revisando mis cajones. No saben cuánto los extraño. La guerra no se acaba y me gustaría que me visiten un día. Estoy cada día más dolorida. Siempre voy a quererlos. Tía Cuca". Tía Cuca. Cuál era la tía Cuca.

GALA

Tía Cuca era como una especie de prima de papá.

MARTÍN

Y por qué tiene una foto nuestra.

VERA

Alguien se la habrá dado. Papá.

GALA

Papá odiaba a la tía Cuca. Nunca le hablaba.

VERA

No le hablaba para no despertar sospechas. Tía Cuca era la amante de papá.

GALA

Quién te dijo eso.

VERA

Un día los vi a los dos en una plaza, sentados en un banco. Se besaban. Se besaban. Yo estaba con mis amigas. Todas lo vieron, pero nadie me dijo nada.

MARTÍN

Para qué me manda esta foto ahora.

VERA

La foto es para todos nosotros. No dice "Para Martín".

MARTÍN

Ustedes no entienden nada. No se dan cuenta que es un mensaje para mí. No ven que tengo la cara borroneada. Algo me quieren decir.

VERA

Qué cosa, Martín.

MARTÍN

No sé. Pero no es nada bueno, seguro.

DAVID

Habría que ir a la habitación para ver cómo está.

GALA

Nos olvidamos. Voy a ir a verla otra vez.

Gala entra y sale de la habitación.

GALA

Respira bien. Respira perfectamente.

VERA

Bueno, entonces no tenemos que llamar al médico.

MARTÍN

Es cierto, Gala. Es verdad que respira bien.

GALA

Claro, no voy a mentir en una cosa así. Martín, en poco tiempo vamos a estar todos juntos de nuevo, como antes.

VERA

Mensaje. Voy a ver.

MARTÍN

Otra vez. Para mí.

VERA

No, esta vez es para David.

DAVID

Para mí. No puede ser. A mí nadie me escribe. Nunca nadie se ocupa de escribirme.

DAVID

Lean.

VERA

"Después de rechazarte tantas veces, después de haberte mantenido tanto tiempo en la desesperanza, ahora te extraño. Seguramente te conservás tan tierno y tan sensible como siempre. Por eso creo que a esta altura de mi vida sería una mujer afortunada si te tuviera a mi lado. Sandra".

VERA

David. Esa mujer está perdida por vos.

DAVID

Dame ese papel.

VERA

Qué vas a hacer.

DAVID

Nada. Ya es demasiado tarde. Además, no le creo nada. Habrá tenido una noche de insomnio y se acordó de mí.

Pausa.

GALA

Bueno, David, no te pongas así.

VERA

La querías. La querías mucho.

DAVID

Sí.

VERA

Vení acá David, conmigo. Abrazame, abrazame. Así. Así.

GALA

Bueno, bueno. David, Gala. Pórtense bien.

Pausa.

GALA

Tengo frío. Por qué no cierran las ventanas.

MARTÍN

Aquí todas las ventanas están cerradas. No sé por dónde entra.

GALA

Y en la habitación.

DAVID

En la habitación jamás abrimos la ventana.

VERA

Es cierto. Yo también tengo frío.

GALA

David, las ventanas, por favor.

DAVID

Ya lo dijo Martín. No hay ventanas abiertas.

GALA

Verifiquen que no haya ventanas abiertas en el resto de la casa.

David sale y vuelve en unos instantes. Mientras tanto Gala, Vera y Martín se abrigan.

DAVID

Todo cerrado. Qué vamos a hacer con este frío. Ustedes lo sienten como yo.

VERA

Algo raro pasa. Cuanto más abrigados estamos, más frío tenemos. Y no hay ninguna ventana, ninguna puerta abierta.

GALA

Venga alguien conmigo, para abrigarme.

DAVID

Gala, aquí estoy.

VERA

Déjenme a mí, también.

GALA

Falta Martín.

MARTÍN

Aquí estoy.

VERA

Ahora sí, ahora estamos mejor, no.

MARTÍN

Sí, pero ahora tenemos sueño.

David, Vera, Gala y Martín, con los cuerpos pegados, se quedan dormidos durante largos segundos. Gala es la primera en despertarse.

GALA

Pero no puede ser... David, Vera, Martín, me escuchan. Despiértense. Nos quedamos dormidos. Qué fue lo que pasó.

Gala abre la puerta y entra. David, Vera y Martín se incorporan lentamente. Desde el interior de la habitación se oye la voz desesperada de Gala.

GALA

Me oye. Soy yo, Gala, despiértese. Nos quedamos dormidos, ahí afuera, hace mucho tiempo que estamos, estamos cansados, estamos agotados, despiértese, despiértese, no me haga esto, vamos, vamos, vamos, David, Vera, Martín.

Gala sale.

GALA

No se mueve. Tiene los ojos abiertos. No se mueve, no respira. Me oyen

MARTÍN

Mentiras. Mentiras. Es imposible.

GALA

No, no estoy mintiendo. Se los juro, se los juro a todos. No respira, no hace el menor movimiento.

MARTÍN

Pero si respiraba perfectamente. Yo mismo lo vi. Tenía un gesto tranquilo.

VERA

No entiendo, ustedes quieren decir que... Ella... No puede ser.

GALA

Sí, Vera, sí que puede ser. El pecho no se le mueve, no sube ni baja. Vayan a ver.

VERA

No. Yo no quiero entrar.

GALA

Tiene los ojos abiertos, celestes, bien celestes, como de agua. El cuello tenso y medio torcido. La boca está deformada, tiene como un gesto de burla. Bueno, alguien tiene que entrar, no. Martín. Martín.

MARTÍN

Yo no voy a entrar. Yo la vi siempre llena de energía, de potencia. Y creí que se iba a recuperar, que iba a ser de nuevo esa mujer brava, valiente. No, no voy a entrar, no puedo verla en ese estado.

DAVID

Yo voy a entrar.

GALA

David.

DAVID

No. No quiero que nadie me acompañe. Quiero estar a solas con ella, aunque sea unos segundos.

David entra en la habitación.

MARTÍN

La culpa la tenemos todos. No la cuidamos como debíamos.

GALA

Martín, hicimos todo lo que teníamos que hacer.

MARTÍN

Todos durmiendo mientras se moría. Eso es hacer todo lo posible.

VERA

Pobre David, oigan cómo llora.

MARTÍN

Pobre David. Y nosotros, que nos quedamos solos. Gala, qué pasa.

GALA

Voy a ver como está David.

MARTÍN

David dijo que quiere estar solo. Hay que dejarlo en paz, que está sufriendo.

GALA

Todos estamos sufriendo.

MARTÍN

Vera, vamos a atenderla a Gala, que está desconsolada. Hipócrita, estás viviendo tu gran momento. Lo que más deseabas en el mundo se acaba de cumplir.

GALA

Martín, voy a hacer de cuenta que no escuché nada.

MARTÍN

Siempre supimos todos que la odiabas, que estabas aquí por puro compromiso, por si se curaba de pronto y no estabas aquí para fingir tu bondad.

GALA

Sí, la odiaba. La odiaba. La odiaba con toda mi alma. Ella era una perra insensible, no le importaba nada de nosotros, nos miraba con el peor desprecio. Sí, la odiaba, y qué. Quién de ustedes me puede decir que la quería. Martín. Siempre supiste que se avergonzaba de tenerte cerca, iban por la calle y ella evitaba darte la mano y caminaba siempre dos o tres pasos adelante. Un día, corriendo, te abriste la cabeza contra una columna. Hubo que llevarte al hospital. Pero antes ella se ocupó de pegarte porque los llantos le molestaban. Estás seguro que la querías, Martín. Y Vera. La querías. No hay más que acordarse del piano.

VERA

Oigan como llora David.

Pausa

VERA

Era una basura.

MARTÍN

Vera.

VERA

Sí, yo también, Martín. Gala tiene razón, todos lo sabemos. Ella era inhumana, no tenía piedad de nadie y menos de nosotros. Me obligaba a tocar el piano delante de sus amigas, todas las tardes, todas las tardes de cuatro a seis y media, mientras mis amigas jugaban en la plaza. Pero si erraba una nota, ella que parecía que no prestaba atención, me pegaba en la cara, con fuerza, con furia. Y cuando me daba los manotazos las amigas yo podía ver el gesto de admiración de las visitas. Yo tocaba con terror, un terror que me acompaña hasta ahora.

MARTÍN

Uno no se puede pasar toda la vida recordando lo malo. También tenía cosas buenas.

VERA

Eso era el principio, Martín. Después todo fue peor, mucho peor.

GALA

Martín, ella nos odiaba, se reía de nosotros, nos trataba como a animalitos. David está muy mal.

VERA

Sí, habría que acompañarlo. No, para ella no éramos gente. Éramos seres inferiores.

GALA

Ella se merece toda la agonía que sufrió y ahora está donde debió estar hace mucho.

MARTÍN

Por favor, no hablen más.

GALA

Martín no quiere recordar. Una vez ella lo encontró... bueno, con la mano ahí, lo dejó encerrado, dos días sin comer, apenas agua, y nosotras no entendíamos qué estaba pasando, después de un tiempo David nos contó.

VERA

Y las lecciones. Las lecciones que nos daba de historia, matemática, literatura, biología. Levantarse los domingos a las siete para escucharla hablar.

MARTÍN

Y si veía que nos dormíamos... nos hacía sonar la oreja de un bofetón. Y entonces teníamos que mantener los ojos abiertos pase lo que pase, aunque no entendíamos de qué hablaba. (Pausa). Era una porquería.

VERA

Oigan a David.

GALA

Llora.

MARTÍN

No llora. Se ríe. Mensaje. Voy a ver.

VERA

Para mí.

MARTÍN

Para Gala.

GALA

No, para mí, no. No quiero, no lo voy a aceptar. No lo voy a abrir. No lo voy a leer. No me miren de esa manera. No quiero ni cartas, ni postales ni encomiendas.

MARTÍN

Puede ser una buena noticia.

GALA

Rompan ese sobre, ya mismo. Martín, rápido.

MARTÍN

No puedo.

VERA

Que lo rompa Gala.

GALA

No. Martín.

MARTÍN

Lo abro. Lo leo.

GALA

Sí.

MARTÍN

"Breve postal erótica para mi amiga Gala: Gala, mi querida, extraño tus senos firmes y ardientes, echo de menos tu voz retorcida por el deseo, no veo la hora de volver a sentir en mi boca tus humores". Sigo.

GALA

Sí, por favor.

MARTÍN

"Sueño con el olor acre de tus secreciones, con el grito desgarrado de tu placer y el color de tus ojos desorbitados por el deseo. Te ama y te recuerda. Tu hombre de la medianoche".

VERA

De la medianoche.

GALA

Un amante que tuve muchos años. Nunca se resignó a que me case. Siempre se acuerda de mí. Pero yo nunca quise volverlo a ver.

VERA

Es David, se ríe otra vez.

David sale de la habitación.

GALA

Qué pasa David.

DAVID

No hay ninguna duda. Está muerta, como una piedra.

GALA

Hay que buscar el testamento. Ya mismo. Tráiganlo.

Martín entra en la cocina. Sale con un tarro en la mano. Del tarro extrae un papel.

MARTÍN

El testamento.

GALA

Bueno, llegó el gran momento. Vamos a prepararnos.

DAVID

Los spaghetti, las salsas. Qué hay después.

GALA

Vera, Martín. Traigan todo. Spaghetti, bien finitos. Salsas: putanesca, champiñones, pesto, verdeo. David, ordená un poco la mesa. Voy a leer yo. Ya estamos, quién falta. Vamos, Vera.

VERA

Ya estoy.

DAVID

No hay ensalada.

GALA

No, no hay, David. Ya está cada uno en su lugar. Bueno, voy a comenzar. Al principio dice así: "Siempre tuve el temor de que una ataque súbito me impidiera dejar expresada mi voluntad. Por eso la redacción de este testamento no tiene otro fin que permitirme vivir tranquilamente mis últimos días, con la certeza de que, luego de mi muerte, a ninguno de los míos les faltará nada para transitar dignamente su propio camino en la existencia."

VERA

Gala, vamos, queremos escuchar lo que nos interesa. David, comé más despacio.

GALA

"Todos, absolutamente todos mis bienes, se los dejo en herencia a David, Gala, Martín y Vera. No hay ningún otro beneficiario" Además de la parte proporcional que les corresponde a cada uno por la división de la cuenta bancaria, a David le dejo..."

MARTÍN

David, no es momento de comer. Un poco de atención, por favor.

GALA

"A David le dejo mi casona en Palermo. A Gala mi departamento de Recoleta, a Vera mi galería de arte y a Martín, mi querido barco. Espero que se cumpla mi voluntad. Saludos". Nada más.

VERA

Somos ricos.

DAVID

Ricos, ricos, ricos, ricos.

GALA

Salud. A partir de ahora cada uno va a poder cumplir lo que más quería.

VERA

Voy a conseguir un hombre, que me quiera. Y voy a tener un hijo, un hijo de verdad.

DAVID

Nunca más me van a engañar, nunca más me van a usar.

MARTÍN

Ya no voy a ser un desertor, la guerra ya no me va afectar.

GALA

Voy a tener mi propio laboratorio. Salud.

MARTÍN

Salud.

DAVID

Bienvenidos a la nueva vida.

VERA

Salud, por todos nosotros.

MARTÍN

Mensaje.

DAVID

Yo también escuché algo.

VERA

Y ahora. Escucharon.

MARTÍN

Voy a ver.

Martín va hacia el acceso por el que llegan los mensajes. Da un alarido. Entra Naná, apoyada en un bastón. Se desplaza lentamente por la sala, sin emitir sonido. La escena está cargada de un espeso silencio, todos miran a Naná como si estuviesen ante una aparición. Naná observa a cada uno detenidamente e inspecciona cada uno de los elementos que están sobre la mesa, vasos, bebidas, platos. Ve el papel que sirve de testamento y lo toma. Gala trata de evitarlo pero es demasiado tarde. Naná lee.

NANÁ

"no tiene otro fin que permitirme vivir tranquilamente mis últimos días, con la certeza de que, luego de mi muerte..." Mi muerte. Qué significa esto. No me van a decir. Y ese olor. De dónde viene.

MARTÍN

Qué hace usted aquí.

NANÁ

No soy yo la que tiene que dar explicaciones. Qué significa este papel. Qué hacen ustedes cuatro aquí. Qué significa todo esto. Toda esta comida, este papel, ese olor inmundo.

VERA

No sabíamos que había vuelto. Pensábamos que estaba en París.

NANÁ

En París. De dónde sacaron eso.

VERA

Nosotros supimos que usted estaba en París.

NANÁ

Esta letra se parece mucho a la mía, se parece demasiado. Quiero saber de qué se trata todo esto. París, ustedes entienden siempre lo que quieren, idiotas. De dónde viene ese olor. No me respondieron qué están haciendo aquí, los cuatro juntos, en mi casa. Quiero saber por qué están acá, leyendo este papel. Quién imitó mi letra. No hace falta que me digan que fue Martín. Ese olor me va a volver loca.

VERA

Nosotros no olemos nada.

NANÁ

Hace mucho que ocuparon esta casa, se nota. Maneco, cuánto hace que están aquí.

DAVID

Nosotros

GALA

No tenemos por qué contestarle, David.

NANÁ

Maneco, estoy esperando que hables. No me vas a contestar. Bien. Los demás, tampoco van a contestar.

GALA

No, no vamos a responder. Por qué. Nos va a obligar a hablar. No vamos a hablar. No le vamos a decir qué hacíamos aquí. Así que no se esfuerce más porque no va a averiguar nada.

Naná le da una bofetada.

NANÁ

No me subestimen. No estoy muerta, ni soy débil ni soy vieja. (Rompe el testamento). Puras fantasías, que los mantienen siempre en el mismo lugar. Mis fuerzas están intactas. Gala acaba de comprobarlo.

DAVID

No, no, Gala, por favor.

VERA

David. David. Gala ya es grande y sabe lo que tiene que hacer.

NANA

Qué olor tan repugnante. Ajá. Gala va a reaccionar, de una vez por todas. Qué se supone que me vas a hacer. Me vas a devolver el golpe. No se trata de eso. Aunque pudieras, aunque logres devolverme el golpe, vamos pegame, nadie te retiene, todos aquí sabemos que no podés, eso no te serviría de nada, seguirías teniendo miedo. El miedo es como una persona que se nos mete adentro y cada uno de ustedes lleva el miedo en el cuerpo como un amigo fiel. Eso es lo que los hace a ustedes imbéciles, pusilánimes. Viste Gala. Al final no te atreviste. Qué es ese olor. Aquí hay algo que... tengo como un presentimiento de algo monstruoso. Es la cocina. No aparentemente en la cocina está cada cosa en su lugar. Quién preparó la cena.

DAVID

Gala. Gala se encarga de la cena. Siempre.

GALA

David.

NANA

Siempre. Entonces no es la primera vez que cenan en esta casa. Cuánto hace que están aquí.

GALA

David. Ella no tiene por qué hacer preguntas. No tenemos ninguna obligación de contestar. Qué pasa. Me va a pegar de nuevo. Vamos, atrévase. Estoy esperando que me pegue.

NANA

Qué olor tan repugnante. No puedo creer que estén cenando con este olor que impregna toda la casa. O el olor viene de ustedes. Vení acá Martín. Sí, puede ser. A ver, Maneco. Sí, ustedes también apestan. Pero... Viene de otro lado.

VERA

Mensaje.

NANÁ

Qué decís, Cuqui.

VERA

No me llame Cuqui.

MARTÍN

Voy a ver.

Martín vuelve con un cochecito para bebé. Del interior del cochecito extrae un sobre.

MARTÍN

Para Vera. Leo. "Querida Vera. Te mandamos este cochecito, que está viejo y gastado, pero ya tenés las herramientas para arreglarlo. Ojalá le sirva al bebé. Te queremos".

VERA

Otra vez con lo mismo.

NANÁ

Estás embarazada, Cuqui. Cómo no me había dado cuenta. De cuánto estás.

VERA

Ya le dije que no me llame Cuqui. Y no estoy embarazada.

NANÁ

Y por qué tenés esa panza entonces. Si no estás embarazada. Es lógico, no se como no te embarazaste antes. Siempre pendiente de los hombres. Siempre fuiste una puta. No me mires así, todos aquí saben que digo la verdad.

VERA

No estoy embarazada. Y además muérase, yo no soy ninguna puta.

NANÁ

Bueno, aquí están sucediendo cosas que se me escapan. La casa ocupada, la cena, el testamento, ahora el cochecito, y ese olor.

GALA

No puede entrar ahí.

NANÁ

No puedo entrar. No puedo entrar en mi habitación, en mi propia casa. No. Quién me lo va a impedir.

MARTÍN

No puede entrar. No puede. Nadie puede entrar, sólo nosotros cuatro.

NANÁ

Por qué razón no voy a entrar.

VERA

Esa habitación ya no se puede usar para dormir.

NANÁ

El olor viene de ahí. Déjenme pasar, Martín, Maneco, imbéciles. No serán tan idiotas como para pensar que no voy a entrar. Voy a entrar ahora mismo. Y ninguno de ustedes, ninguno, va a tener el coraje de detenerme. Muévanse.

Naná entra en la habitación. Luego de unos instantes sale, descompuesta, haciendo arcadas.

NANÁ

Qué clase de personas son ustedes. Maneco, la silla. Cómo llegaron a concebir algo tan absolutamente repugnante. Bestias, siempre supe que eran bestias, desde que los tuve en brazos. Muchas veces la gente los veía como chicos hermosos, sanos, fuertes, más incluso que cualquier chico. Pero a medida que crecían, yo los veía jugar, veía sus gestos, sus formas de comer, sus gritos, sus gemidos, la manera en que se frotaban unos contra otros y me daba cuenta que se parecían menos a personas que a alimañas. Una verdadera plaga. Sabían que iban a ser una verdadera plaga para siempre. Por eso no tendría que asombrarme de lo que hay ahí adentro. Y sin embargo... Es absolutamente repulsivo, aberrante. Esa cosa de alquitrán, las cintas de colores, el deshabillé, la peluca, las esponjas, los frascos. Es inconcebible. Cuánto hace que mantienen esto. Maneco. Estoy haciendo una pregunta.

VERA

David, no le contestes. No te va a hacer nada. No tenés ninguna obligación de contestar.

NANÁ

Cuqui, Cuqui, siempre fuiste la más ingeniosa. Todo esto es una gran idea tuya, se nota. Vos sos la que lleva adelante el caos. Vos, Cuqui, siempre necesitaste del caos para vivir. Siempre fuiste la más imaginativa, la peor de todos.

VERA

Acá la única bestia es usted. Usted es desalmada, usted es inhumana. Usted merece morir.

NANÁ

Imposible. Ustedes no me van a ver morir. Nunca. Pueden desear mi muerte, imaginarla, recitarla. Pueden escribir mil testamentos. Pero yo, mis pobres animalitos, los voy a sobrevivir. Y cuando los vea morir, bueno, va a ser como ver que la naturaleza corrige sus errores. Estoy predestinada a sobrevivirlos, aunque sea para ver ese momento. Nada de lo que ustedes inventen puede afectarme. No se hagan ilusiones, jamás se van a atrever a levantar la mano contra mí.

Naná descuelga el teléfono.

NANÁ

Qué pasa con el teléfono.

DAVID

No funciona.

GALA

Hace mucho tiempo que no funciona. Lo desconectamos. A quién quería llamar.

NANÁ

A la policía. No pensarán que me voy a quedar tranquila mientras ustedes destruyen todo.

VERA

A la policía.

GALA

Usted cree que la vamos a dejar llamar a la policía.

NANÁ

Claro que me van a dejar. Invasión de propiedad, destrucción, robo. No voy a permitir que los nuevos dueños me culpen a mí de todo esto.

VERA

De qué habla.

NANÁ

Esta casa ya no es mía.

GALA

Qué dice.

NANÁ

La vendí. Mejor dicho, la remataron. Ahora van a venir a ocuparla. Ustedes se van a tener que ir. Lo lamento, lamento que se les haya cortado así toda esta juego. No me miren así. Qué creían. Vine a buscar las pocas cosas que me quedan. Gasté hasta el último peso. No más viajes, no más hoteles. No pensarían que yo les iba a dejar algo. No, estoy absolutamente quebrada. No me quedó nada, nada. Van a tener que esfumarse cuando yo me vaya, en unos minutos, nada más.

GALA

Usted no estará pensando que de verdad nos vamos a ir.

NANÁ

No importa lo que yo piense. Ustedes se van a tener que escapar. O los van a sacar por la fuerza. Ojalá los lleven a la cárcel. Unos minutos nada más. Me dieron unos minutos para que junte mis cosas y me las lleve.

VERA

Lo lamentamos mucho. Nadie va a salir ya de esta casa. Y usted tampoco. Siéntese. Tranquilícese. David, Martín, cierren todas las puertas con llave.

NANÁ

Es inútil, ellos van a entrar.

VERA

Cállese la boca. Suelte eso, vieja imbécil. Me levanta el bastón, a mí. Déme, déme eso, vieja tarada. Démelo le digo.

 

Vera le quita el bastón a Naná.

 

VERA

Se acabó. Se terminaron las amenazas, para siempre. Nunca más vamos a tenerle miedo. Siéntese. Siéntese. David, Martín, ayúdenla a sentarse. Así, así está mejor. Bueno, ahora que está un poco más tranquila, vamos a pensar mejor qué tenemos que hacer.

Pausa. Silencio. Vera mira fijamente a Gala. Gala observa a su vez a Martín y a David.

GALA

Debe estar un poco agotada por el viaje, no.

MARTÍN

Cuéntenos un poco de su viaje. Está demasiado cansada, no quiere hablar.

NANÁ

Qué me van a hacer.

MARTÍN

Los viajes en barco son lindos al principio, pero terminan por ser extenuantes. O usted no viajó en barco.

DAVID

O viajó en avión.

GALA

París tan lindo como siempre, no.

VERA

Por qué no escribió más seguido.

GALA

Habrá conocido a alguien que la mantuvo ocupada.

VERA

Conoció a alguien. Es bueno conocer gente cuando se viaja.

DAVID

Mensaje. Voy a ver.

GALA

Quiere comer algo. Tenemos croquetas, pollo, pastas con varias salsas.

VERA

O no tiene hambre. Quiere tomar algo fresco. Para quién es.

DAVID

Para Martín.

MARTÍN

Ábranlo. Qué es esa cajita. A ver, una medalla.

DAVID

"Le otorgamos esta medalla como homenaje a su valor y disposición en el campo de batalla".

MARTÍN

Es una broma. No puede ser. Alguien me está tomando el pelo.

VERA

Martín, qué tiene de extraordinario. Si uno está en la guerra puede recibir medallas.

MARTÍN

No se dan cuenta. Soy un cobarde, un desertor. Alguien quiere reírse de mí.

GALA

Espere, espere. Adónde va. No, siéntese ahí. Pórtese bien.

VERA

Le podemos preparar una sopa, suave. No quiere sopa tampoco.

GALA

Quiere un té. Puedo hacerle un te bien fuerte, con limón. Tome algo, usted parece cansada.

NANÁ

Qué me van a hacer.

GALA

Yo creo que lo mejor es que se acueste. Usted parece muy cansada.

VERA

Sí, me parece que no se siente del todo bien. Tiene mal color.

DAVID

El viaje debe haber sido agotador.

VERA

Martín va a prepararle la habitación. En poco tiempo va a estar lista, va a poder descansar.

Martín entra en la habitación.

NANÁ

No les va a salir bien. En poco tiempo van a venir a ocupar la casa. Ya tendrían que haber estado aquí. Van a ir todos a la cárcel.

GALA

Tiene que descansar, tiene que dormir unas cuantas horas seguidas.

NANÁ

Por favor, se los suplico, Gala, Vera, ustedes, todo depende de ustedes, por favor, hagan algo.

Martín sale de la habitación.

MARTÍN

Listo, ya está.

GALA

Bueno, ahora pórtese bien y espérenos ahí. Descanse, duerma.

NANA

Por favor, déjenme estar acá, con ustedes.

GALA

No, usted duerma. Nosotros tenemos que terminar de arreglar unos asuntos. Vamos, vaya.

NANA

Ustedes son unos cretinos que no saben lo que hacen. Los maldigo ahora, que Dios no les dé tregua, que no tengan descanso por el resto de sus vidas.

Naná entra en la habitación.

VERA

Bueno, ya está. Quién de nosotros.

GALA

Yo.

VERA

No, se necesita a alguien con fuerza. Tienen que ser o Martín o David.

MARTÍN

Yo no puedo. No puedo.

DAVID

Voy a ir yo.

VERA

David. Estás seguro.

DAVID

Sí.

GALA

David, un momento. Mejor usar esto.

Gala sale y vuelve con un par de guantes de goma. David se los pone. Entra a la habitación. Se produce un profundo silencio. Gala y Vera se mantienen al lado de la puerta. Martín a un costado, solloza.

VERA

Sí, David.

GALA

¡Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí...!

VERA

Ya está, no.

GALA

No, todavía... Ahora sí, ya está.

VERA

Bien David.

GALA

Justicia. (Pausa). A la mesa.

VERA

Martín, no hay que ponerse así. Tarde o temprano tenía que pasar.

GALA

Martín. Vamos, a la mesa.

VERA

Mensaje.

DAVID

Voy a ver. Es para Vera.

VERA

Para mí. A ver. Es corto, pero no, no entiendo. Está en otro idioma.

DAVID

Es alemán.

VERA

En alemán. Quién la envía.

DAVID

Nadie la firma.

VERA

Y ahora. Nunca voy a saber qué dice.

GALA

Mejor Gala, para qué saber.

DAVID

"Wovon man nicht sprechen kann, darüber muB man schweigen."

VERA

Bien, David, qué quiere decir.

DAVID

No sé.

VERA

Yo tuve un novio suizo. Hablaba alemán. Será de él.

GALA

Ah, entonces seguro que es de él.

DAVID

Seguro.

GALA

Es el padre del bebé.

VERA

Qué bebé. Gala, no estoy embarazada. Se los juro.

 

Suena un timbre.

 

DAVID

Timbre. Quién será.

MARTÍN

Voy a abrir.

VERA

Yo no escuché nada, Martín. No tenés que ir a abrir.

MARTÍN

Pero sonó el timbre.

VERA

Y yo te digo que te quedás acá.

GALA

Bueno, vamos, a la mesa. Vamos, no hay que perder más tiempo.

 

Todos ocupan su lugar en la mesa. Brindan. El timbre suena insistentemente.

 

VERA

Por nosotros.

GALA

Por el vino que nos une.

DAVID

Por todo lo que va a venir.

MARTÍN

Por que no nos separemos nunca.

GALA

Ahora sí, hay que buscar el testamento.

La luz se extingue lentamente. El timbre no cesa de sonar en medio de la oscuridad.


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