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El hijo |
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"E L H I J O" (Drama) de Néstor Sabatini obra breve sobre la temática de la mujer obrera. Texto creados para el Proyecto de "TEATRO ABIERTO/85 "Otro Teatro" Se estrenó junto con otras obras breves del autor y de Roberto Perinelli y Jorge Núñez. Espectáculo dirigido por Adhelma Lago, realizándose una gira por barrios de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Personajes
Epoca actual. Descripción escenográfica: Ambiente único de casilla de madera en villa emergencia. Una cortina con motivos florales subdivide el espacio. Aunque el aspecto del ámbito es extremadamente humilde, tiene toques de buen gusto. En un rincón, fuentón grande de metal y baldes de plástico de distintos tamaños con ropa y con agua otros. Sobre pared, repisa precaria con elementos de cocina. Conforman el único mobiliario: cama de un plaza; cajón de frutas forrado que hace de mesita de luz; vieja mesa con mantel de hule; tres sillas de distintos estilos; una de paja; y por último, roperito de dos puertas. Es domingo al anochecer, en pleno invierno. Epoca actual. Al iluminarse la escena descubrimos a María - mujer de unos treinta años de agradable aspecto, pero desgastada por la vida; oriunda de la ciudad de Corrientes (aunque apenas conserva la tonada) - , realizando preparativos supuestamente relativos a la jornada laboral que se avecina. Echa yerba en un jarro con agua que hierve sobre calentador y revuelve unos instantes con la cuchara. Luego tapa el cacharro con un plato, el que deja sobre la repisa. Acto seguido lava un termo de lata que tras secarlo abandona próximo al mate cocido. Después hace un paquete con unas escasas vituallas y lo guarda en un bolso. Finalmente aprestándose a dormir, va hacia la cama y antes de nada mira la hora en el despertador y le da cuerda. Luego abre la cama, extrae un camisón y en el preciso momento que comienza a desvestirse se oyen golpes en la puerta de entrada. Ella se interrumpe; un instante permanece inmóvil y tensa mirando en dirección y, tras un momento de vacilación, se recompone y acude a abrir. MARIA:(Pegada a la puerta, con voz temerosa.)-¿Quién es...? VOZ DESDE AFUERA: (Campechano.)-Soy yo; Cayetano, che. MARIA:(Luego de una pausa.)-Sí, ya va. (Se orienta hacia la cortina, vacila, finalmente abre a medias.) CAYETANO:(Asomándose, simpático.)-!Cómo dice que le va, mi Negra! MARIA:(Todo lo cordial que puede,sin moverse.)-Hola; qué haces... CAYETANO:(Al mismo tiempo que acciona. Entrador.)-¿Se puede, buena moza...? (Ingresa sin invitación. María no tiene más remedio que hacerse a un lado. Cayetano es un hombre de unos cuarenta años más o menos. Habla con acento entre provinciano y porteño. Luce recién afeitado y bañado, y viste modestamente, pero prolijo y limpio. Ingresa con mucha seguridad pero al mismo tiempo cauteloso. Se orienta en el lugar como si quisiera descubrir algo. María, quieta en su lugar, lo observa con recelo echando rápidas miradas hacia el cortinado tomándose de los brazos.) CAYETANO:(Girando finalmente sonriente hacia ella al tiempo que le extiende un paquete.)-Te traje para vos. MARIA:(Aún en su lugar, sin tomar el paquete.)-Gracias. CAYETANO:-No tenés por qué. (Se produce una pausa tensa, finalmente Cayetano con el paquete en el aire tomado del hilo.) ¿Y...? (Tras breve pausa) Cerrá que hace tornillo. (María, tras vacilar, cierra la puerta y le toma el paquete que deja sobre la mesa sin abrir. Mientras tanto Cayetano se saca la campera que cuelga informalmente en una silla.) CAYETANO:(Señalando hacia la puerta.)-Tenés que tapar esas hendijas. (Va hacia el calentador y se calienta las manos.) MARIA:(Sin agresividad, mientras se ocupa en algo.)-Apareciste. CAYETANO:(Haciendo un gesto primero.)-Vine. (Pausa. El le busca la mirada y ella le rehuye.) Dale, preparate unos mates como vos sabés, eh...? (Ella obedece. Luego de poner la pava sobre el calentador, se aleja para ocuparse en otra cosa.) CAYETANO:(Parado en el lugar luego de seguirla con la mirada. Por el paquete.)- ¿Y? ¿No lo abrís...? (Tiempo.) A la pucha que estás poco curiosa. No sos María. MARIA:(Rápida.)-Ahora lo iba a hacer. CAYETANO:(Abriendo finalmente él, el paquete.)-Son caseros. Una barbaridad. (Muestra en alto una ristra de salamines Luego.) Y qué, me decís de éste queso de campo? (Extrae por último una botella de vino tinto.) Se me dió que todavía no habías cenado. ¿Acerté...? MARIA:-No como de noche. CAYETANO:-¿Y de qué vivís...? Con razón estás así. (Se ataja.) A mí me gustás.(En otro tono.) Buen...preparate que esta noche comés conmigo. Tenemos que festejar mi vuelta, qué...! (María se mantiene ocupada sin contestar. El, finalmente en una reacción.)!Che, que se te ve bien, qué embromar...! Stas ...linda. MARIA:-Gracias. CAYETANO:(Instalándose frente a ella, mostrándose.)-¿Y a mí como me encontrás...? ¿No se me ve con más pinta que Gardel y Le Pera juntos? (Se prolija el pelo con las dos manos.) Ha llegado el " Padrillo " de Villa " Primer mundo ", carajo...! (María le extiende un mate. Cuando se vuelve para irse el le propina una sonora palmada en el trasero que además de sorprenderla, la fastidia sobremanera, pero ella se controla para no reaccionar.) !Negrita guapa ...caray...! (Luego de una larga pausa en que él se ha quedando cebándose mate solo. En tono casual.)¿El mocoso, che...? MARIA:(Hace una pequeña pausa antes de contestar.)-Duerme. CAYETANO:(Luego de pausa breve.)-¿Está bien...? Digo, ¿sanito? MARIA: Sí... CAYETANO: Sí, ¿qué...? MARIA:-Que está bien. CAYETANO:(Sentencioso.)-Más vale así. (Pausa. Luego, tomando una decisión, dando unos pasos hacia el cortinado.) ¿Lo puedo ver...? MARIA:-Se va despertar. Después no hay quién lo duerma. CAYETANO:(Sonriente, disimulando la emoción.)-No te preocupés.(Corre la cortina y echa una mirada al interior. Pausa larga. María se interrumpe en lo suyo y lo observa vigilante con expresión tensa, pronta a reaccionar.) CAYETANO:(Finalmente volviendo ella, en voz baja. Orgulloso.)-No se puede negar a quién se parece. (Se toca la nariz.) MARIA:(En tono distraído.)-¿Te vas a quedar...un rato? CAYETANO:(Agresivo, pero luego controlándose.)-¿Qué...? ¿Me estás echando? MARIA:-No...Lo dije por... CAYETANO:(Suave.)-¿Esperás a alguien, acaso...? (Ante su silencio. Desconfiado.) Decime, ¿en qué cosa andás vos, eh...? MARIA:(Rápida.)-Pregunté por saber. (Pausa. Cayetano se la queda mirando fijo tratando de descubrir algún indicio. Ella, yendo hacia la mesa.) ¿Querés otro mate...? (El asiente y ella le sirve.) CAYETANO:(Mientras toma.)-¿Y la cama grande? MARIA:-Ah, sí... (Prosigue con sus tareas.) CAYETANO:-"Ah, sí", ¿qué? (Ante el silencio de ella.) ¿La vendiste? MARIA:-Se la cambié a la comadre Teresa por esta y la cuna. CAYETANO:(Luego de un murmullo de asentimiento.)-¿Y cómo te las arreglás...? MARIA:(Que no entiende a qué se refiere.)-¿Con qué...? CAYETANO:-Digo...con el mocoso. ¿Cómo hacés para trabajar? MARIA:-Me las arreglo. CAYETANO:(Insistente.)-¿Cómo...? MARIA:-En lo de una vecina. CAYETANO:(Luego de una pequeña pausa en la que se quedó pensando.)-¿Y es de confianza? No sea cosa de que... MARIA:-A la tarde cuido los de ella. CAYETANO:-Ajá...(Alcanzándole.) Cebame otro. Están ricos. (Se produce una pausa larga en la que cada uno se ocupa de lo suyo. No obstante Cayetano, disimulado, la vigila. Finalmente.)-Llegué hace unos días. No me preguntás por dónde anduve? MARIA:(Obediente.)-¿Por dónde anduviste? CAYETANO:-Conchabado por el Sur. En la cosecha de la fruta. Después ligué otras changas por los alrededores...y fuí tirando hasta que la cosa se terminó. (Sentencioso.) Como siempre se termina. (Pausa.) Hoy tengo que presentarme en un frigorífico en la Matanza, a ver si me toman. Alguien me recomendó por mi habilidad con el cuchillo. (En otro tono.) Pero ya sabés cómo es...el premio... se lo lleva el que mejor coimea. Esta vez, tengo padrino. (Hace una pausa adrede.Luego.) ¿No me preguntás quién...? MARIA:-¿Quién? CAYETANO:(Luego de una pausa de suspenso.)-El Yamandú. MARIA:-¿No sé...? CAYETANO:-¿No te acordás...? El paraguayo aquel, ese lleno de granos...El que levantaba quiniela en el almacén, que más de una vez nos agarrábamos unos pedos bárbaros y nos veníamos los dos a dormir con vos, hasta que vos te avivabas y lo sacabas carpiendo? Bueno...(Se corta tomando conciencia.) ¿Che, se puede saber qué te anda pasando? MARIA:-¿A mí nada. (Continúa de aquí para allá realizando tareas.) CAYETANO:-¿Y entonces...? ¿Desde cuándo tan parca? ¿Te salió granos en la lengua? No pido que me recibas con pitos, pero... MARIA:-Nunca sé cuándo te vas a aparecer... CAYETANO:-Sabés como soy...(Luego de una pausa.) Sé que no me vas a creer...pero te anduve extrañando...(Pausa.) Y bueno che; aquí me estoy, que tanto. (Luego de una breve pausa.) He cambiado. (Por primera vez María se interrumpe en su accionar y lo mira. El, prosiguiendo.) Te juro. Hasta yo mismo me desconozco, con eso te digo todo. (Le da una sonora chupada al mate que él mismo se sirve. María prosigue su tarea y luego de enjuagar unos pañales los cuelga en una soga que cruza un rincon de la habitación.) CAYETANO:(Luego de echar un vistazo detrás de la cortina.)-¿Sabés...? Antes de venirme...estuve dando muchas...(Trans.Agresivo.) ¿Te podés quedar quieta. che? (María obedece.) Decía...(Chasqueando la lengua.) Ya no sé qué estaba diciendo. (Pausa.) Dí, no sé cuántas vueltas por ahí, antes de... ! Qué sé yo, con quién podías...!También te podías haber mudado, vaya uno a saber...no sería la primera vez! MARIA:(Con ironía amarga.)-Estuve a punto de alquilar departamento por Barrio Norte, pero me arrepentí. CAYETANO:(Dando rodeos pero con clara intención de aproximarse a ella. Finalmente, sonriendo.)-¿Pensaste alguna vez en mí...en tu hombre, che? (Enfrentándola ahora con actitud seductora.) Se te ve muy bien. En serio... Me imagino las cosas que te deben andar diciendo los negros desgraciados guachos, esos de la Villa. Decí.(Ella se aleja con un pretexto y él la sigue.) Dejá eso, después seguís. Me acordé mucho de vos. No te imaginás la de puñetas...Eso sí; fiel a muerte. Que me muera aquí mismo. Te dije que pensé en vos. ¿No me decís nada...? MARIA:-Yo también pensé...Sobre todo a punto de parir. Y después.(Pausa larga. Cayetano se sienta en la cama.) CAYETANO:¬ Vení Negrita...(Le indica a su lado.) Sentate un rato y charlemos. MARIA:-Estoy atrasada. Todavía tengo que hacer montón de cosas. (De lejos observa la hora.) CAYETANO:(Sin agresividad pero enérgico.)-Dejate de joder, vení. MARIA:-En cinco minutos tengo que darle la mamadera. CAYETANO:-¿Y el pecho...? (Intencionado.) Acá, somos dos, los hombres hambrientos. Espero que haya para todos. MARIA:(Haciendol caso omiso; con verguenza.)-Se me cortó. (Pausa. El, finalmente levántandose y yendo hacia ella.) CAYETANO:-...Yo sé que no...no sé decir bien las cosas; que soy medio bruto, lo reconozco...y...bueno...(Finalmente, decidido.) Quiero quedarme. (María se interrumpe pero permanece de espaldas a él. Quiero decir...esta vez, para siempre. (Va hacia su campera, extrae un papel, lo deja sobre la mesa y vuelve a sentarse en la cama. María, que lo ha seguido con la mirada, observa el papel con curiosidad.) CAYETANO:(Por el papel.)-Agarralo. No muerde. MARIA:(Desconfiada.)-¿Qué es...? CAYETANO:-Algo que te va a gustar mucho. MARIA:(Dando sólo unos pasos.)-¿Una carta...? CAYETANO:-Fijate...(Finalmente lo toma y lee en silencio ante la expectativa de Cayetano. Este, luego que ella ha terminado.) Tenés que llenarlo con los datos tuyos y los del pibe. MARIA:-¿Dónde lo fuiste a buscar? CAYETANO:-No va a ser la verduería. Al Registro Civil. (En otro tono.) Qué decís...? ¿Estás contenta...? ¿Te esperabas...? ¿Quién te pensás que es Cayetano Chamizo? ¿Un desalmado?(Sentencioso.) El chico necesita un padre, qué diablos. ¿Y quién, es el padre...? (Se golpea el pecho.) Yo, soy el padre. Dónde, está el padre...? ¡Aquí! Aquí está el padre. ¡Qué joder! (De repente, acordándose.) !Ey, che...! ¿Cómo se llama? MARIA:-¿Quién...? CAYETANO:-El colectivero: el pibe. MARIA:-Para vos todo es cómodo: ta vas cuando se te antoja, y volvés cuando se te antoja. Total... CAYETANO:(Controlándose.)-¿Cómo se llama...? (Amenazante.)No me... MARIA:(Conociéndolo.)-No te enojés. CAYETANO:-Entonces no me hagás calentar. ¿Y...? Tengo derecho. Soy el padre. (De pronto, ocurriéndosele.) ¿Che, lo soy, no...? (Avanzando hacia ella.) Contestame. MARIA:(Perturbada.)-Sí...no...sí... CAYETANO:(Como leche hervida.)-!Vení para acá...! ¿Qué dijiste? Repetí, desgraciada. MARIA:(Huyéndole.)-Qué ocurrencia...Cómo, no va a ser tuyo, Cayetano. CAYETANO:(Levantando a voz.)-!Entonces, qué mierda dijiste...! (Amaga con pegarle.) MARIA:(Asustada.)-!Por favor Cayetano, no me pegués...!(Aludiendo al niño.) Vas a despertarlo y se va a poner a llorar. CAYETANO:(Alejándose con bronca.)-A vos no se te puede tratar bien, no hay nada que hacer. Sos hija del rigor. (Toma la botella de vino y de la repisa un vaso y sacacorchos; destapa y bebe.) Así me agradecés. Soy un boludo. No tendría que haber hecho nada. Al pedo. Ustedes, las minas, son todas iguales. No hay tamaño de poronga que les venga bien. (Vuelve a llenar el vaso y a beber. Hablando en voz alta para sí.) Andando con montón de problemas...yirando por ahí...Me tuve que prender de lo primero que me salió, !carajo...! (Ahora, a ella.) ¿Qué querías, que hiciera...? No me andabas hinchando las pelotas todos los días? "Tenés que traer plata a la casa, tenés que traer..." ¡Y bueno! ¿De qué te quejás? MARIA:-¿Y dónde está la plata...? (Cayetano se calla y desvía la vista, apurando un trago. Finalmente, ella.) Si no fuera que me ayudaron de lástima. CAYETANO:-Las cosas no fueron como pensé. Pagaron limosna. MARIA:-¿Por qué no decís mejor, que te prendiste de la primera negrita que se te cruzó en el paso? CAYETANO:-Son cosas mías. A usted no le importa. ¿Desde cuándo un hombre tiene que darle explicaciones a una mujer sobre las conchas? ¿Eh...? MARIA:-Juan. CAYETANO:(Que no entiende.)-¿Qué...? MARIA:-Se llama Juan. (El se la queda mirando. Los ojos se le ponen brillosos. Luego mira hacia donde el niño.) CAYETANO: Juan...(A ella.) Me gusta Juan. (En otro tono.)Juan, qué...? MARIA:-Juan, sólo. CAYETANO:(Rápido.)-¿Y por qué no Cayetano Juan? ¿Se puede saber? MARIA:(Rápida.)-Como no estabas, no sabía si ibas a querer. (Cayetano la mira fijo. Ella desvía la vista.) CAYETANO:(Finalmente, firme.)-Se va a llamar Cayetano Juan. Y no se discute más. MARIA:-Está bien. Pero no sé si se podrá todavía. CAYETANO:(Atajándola.)-¿Por qué, no? MARIA:-Digo; ya está anotado. CAYETANO:-Pero al reconocerlo yo ahora, le podemos agregar. (Pausa breve.) (Para sí, en voz alta.) Cayetano...Juan...Chamizo. (A ella.) Suena, ¿eh? ¿Qué tal...? Dame el papel. (Ela obedece. Mientras tanto el extrae la campera una lapicera y escribe dificultosamente.) Caye...ta...no Cha...mizo...! (Luego firma. Finalmente, alcanzándole.) Tomá... MARIA:(Sincera.)-Gracias... CAYETANO:-Mañana mismo vamos. ¿Oíste...? MARIA:-Sí. (Pausa larga. El se sienta en la cama nuevamente. Ella comienza a crecer en nervios.) CAYETANO:(Luego de beber de un trago y de observarla intencionadamente a ella.)-Vení. MARIA:(A la defensiva.)-¿Qué...? CAYETANO:-Que vengás, te digo. MARIA:(Mirando el reloj.)-Tengo que darle la mamadera. (Se apresta a los preparativos.) CAYETANO: Un rato. No le va a pasar nada, che. MARIA: Si no le doy a horario, se despierta llorando, no sabés...(Cayetano se levanta, va hacia ella y la toma suave pero con energía.) CAYETANO:-Quiero estar con vos un poco. (Comienza a acariciarla sensual y torpemente.) MARIA:(Soltándose con suavidad.)-Ahora no, Cayetano. Por favor... CAYETANO:-¿Cuándo? MARIA:-Es tarde. Mañana... CAYETANO:(La increpa enojado.)-¿Qué te pasa...? MARIA:(Corrige.)-Después...¿eh?... CAYETANO: Después, ¿en qué momento? MARIA:-Ya te dije. CAYETANO:(Imperativo.)-Yo tengo ganas, ahora. MARIA:-¿No podés esperar un poco? CAYETANO:(Volviéndola a tomar.)-No. MARIA:(Intentando zafarse.)-No me siento bien. Me estoy por indisponer. CAYETANO:(Asiéndola con más fuerza.)-!Dejate de joder...¿Desde cuándo le hacés asco a esas cosas? Vení, carajo...! (La lleva a la fuerza hacia la cama. Ella intenta zafarse y él la arroja sobre la cama con violencia, tirándose enseguida sobre ella.) !Lo que vos andás necesitando es que te monten bien montada! MARIA:-!No...Dejame!...!Me lastimás...! CAYETANO:(Cada vez más excitado.)-Sos como todas las yeguas...! Se hacen las estrechas...hasta que la tienen adentro...! (Por un momento ella cede adoptando una actitud extremadamente pasiva. EL le pega una cachetada.) ! No me gusta cogerme un palo...! (Finalmente ella reacciona para defenderse y logra parcialmente zafarse, pero él logra alcanzarla y la arroja al piso donde vuelve a echársele encima. El bebé irrumpe en un fuerte llanto. Ella lo araña y él se levanta y la arrastra por el por el piso pegándole brutalmente hasta que se oyen fuertes golpes en la puerta de entrada. El se interrumpe, por un instante ambos quedan inmóviles. Pero inmediatamente ella se suelta pegando un grito y acude rápida a abrir la puerta. HOMBRE:(Apareciendo; desde el umbral.)-¡Déjela, viejo! (Lo mira fijo.) CAYETANO:(En guardia.)-¿Y a usted, quién le dió vela en este entierro, amigo, se puede saber? (El llanto del niño va decreciendo. Cayetano la mira a Ella interrogativamente.) HOMBRE:-(Suave.)-Que yo sepa, no soy su amigo. Ni lo quiero ser. No me gustan los hombres que le pegan a las mujeres porque se sienten más fuertes.(Mientras tanto María se mantiene a la expectativa luego de constatar que el bebé está bien.) CAYETANO:-Mire, se ha equivocado de lugar, así que...(Con un gesto lo invita a irse.) HOMBRE:-Si la señora me lo pide. CAYETANO:(Furioso, a María.)¿Quién es...? ( A él.) !Salga de mi casa, quiere! ¡Antes, de que...!(Juan busca la mirada de María.) JUAN:-Lo que mande, María. MARIA:(Interponíendose entre los dos antes que Cayetano reaccione. AL Hombre.) Estoy bien Juan. No me pasa nada, no se preocupe. (Cayetano acusa el nombre.) JUAN:(Le contesta a María mirando fijo a Cayetano.)-Si usted lo dice...Cualquier cosa, ya sabe...(A Cayetano.) Me levanto muy temprano a trabajar, y no me gusta que me anden despertando. MARIA:(Rápida, instándolo a irse.)-Gracias... JUAN:(A María volviéndose en el umbral.)-¿Para qué están los vecinos digo yo, si no es para darse una mano? (Antes de salir le echa una última mirada significativa a Cayetano que permanece inmóvil y tenso en el lugar. María cierra con el pasador y luego va a ver al bebé que ya se ha calmado totalmente. Cayetano regresa a la mesa y bebe un largo trago de vino.) CAYETANO:(A María que vuelve.)-Quiero que me digás, ¿desde cuándo te andás viendo con ese? MARIA:(Amable.)-No digás tonterías, cayetano. Es un vecino nuevo. Buen muchacho. Mecánico de autos... CAYETANO:(Mirándola fijo.)-¿Así...? ¿No me digás...Por lo visto te conoce el nombre y vos lo conocés muy bien. MARIA:-Cuando estaba por tener...me ayudaba a traer los baldes con agua. Pobre...vive en esa pieza con más de ocho...Los padres están enfermos en la cama hace años, dos hermanitos son mogólicos...y además... CAYETANO:(Cortándola.)-Basta. Parece que sabés mucho de su vida. MARIA:-Como si no supieras que aquí en la villa, todo el mundo se conoce y se entera de vida y milagro de cada uno. CAYETANO:(Luego de mirarla intensamente obligándola a ella, también a mirarlo.) Vení para acá. (Ella obedece. El la mira de arriba a abajo intencionadamente.) Abrazame. (María obedece. El la besa con violencia. Ella se entrega. Se acarician y caen sobre la cama. Suena el despertador. El se interrumpe, la desprende suavemente y apaga la chicharra.) CAYETANO: Andá. Dale de comer. (María prepara la mamadera. Mientras tanto Cayetano se recompone, se pone la campera y luego extrae un dinero que deja sobre la mesa. CAYETANO:(A ella, luego.)-Para que le comprés algo al chico. MARIA:-Gracias... CAYETANO:(En actitud de irse.)-Si no es mañana, es pasado que me aparezco con las cosas. (Se dirige lentamente hacia la puerta seguido por la mirada de María. Antes de salir, él se vuelve hacia ella. Suave) Un consejo: los baldes de agua...acarrealos vos sola. Chau. MARIA:(Cayetano sale cerrando tras sí. Maria, luego de un instante acude a la puerta a poner el pasador. Luego va hacia la mesa y cuenta el dinero que guarda. Después se dirige hacia la mesa de luz, saca el papel que conocemos y lo rompe. Finamente toma la mamadera, prueba su temperatura y en ese momento el bebé larga el llanto; ella se apresura en acudir. Detrás del cortinado se la oye susurrarle palabras tiernas al niño y luego cantar, mientras la luz va descendiendo muy lentamente. F I N
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