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EL INOCENTE (Fragmento) VOCES: Que la inocencia la qué de la inocencia la inocencia qué. Tres y no dos los Reyes de la sangre inocente dos y no tres los años de la magia inocente que sueña con Reyes Magos. Que magos de sangre oscura buscan a los Reyes que buscan al niño y descubren los inocentes Sangre: ylosniñosquélosniñosqué Heridas abiertas de inocentes heridas y Herodes que buscan al niño que hiere a Herodes con su inocencia. de ángel de asno de buey de sueños inocentes que no tres sino dos años con heridas y Herodes buscando siempre inocentes de Belem hasta que en Belem no quede ninguno. ALGUIEN DEL CORO: Después que se fueron los magos, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a la tierra de Egipto y quédate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". Cuando Herodes se dio cuenta que los magos se habían burlado de él, se puso muy furioso, y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo que vivían en Belem y sus alrededores.
(Una cama blanca, el bulto de alguien que yace en ella. Es Aníbal, tiene setenta y seis años. Un panel de aparatos. Se escucha el pip-pip-pip de un monitor que vigila su corazón conectado. Una mujer comienza a correr las cortinas: desesperado chorro de luz.) ANÍBAL: ¡La luz, no! (La voz del hombre conectado es metálica e impersonal. Habla el chip en las cuerdas vocales, desde su garganta. Luces, destellos titilantes. El hombre vive suspendido en la máquina. La mujer es su enfermera.) ENFERMERA: ¡Vamos, alegría! El Venerable le ha regalado un día más. ANÍBAL: La luz, no. ENFERMERA: La palabra primera y es una queja. ANÍBAL: Me tienen conectado para sacarme hasta el último crédito. ENFERMERA: La vida es sagrada. ANÍBAL: Para el que tiene créditos. Esos aparatos me retumban. Sácame aquel. ENFERMERA: ¿Cuál? ANÍBAL: El amarillo. ENFERMERA: El riñón dejaría de funcionar. ANÍBAL: El de al lado. ENFERMERA: Ese le regenera la médula. ANÍBAL: ¿Me regenera? ENFERMERA: Sí, por ese se puede mover. ANÍBAL: Una vez al día y para ir al baño. ENFERMERA: Fue usted el que no quiso trasplantarse otra vez, si no... Ah... vinieron los agentes recursivos, la gente de patrimonios. Quieren que usted firme. ANÍBAL: No voy a firmar. ENFERMERA: ¿Le pongo la pared? ANÍBAL: No, no la prenda. ENFERMERA: Lo conecto, se va divertir. ANÍBAL: Prefiero dormir. ENFERMERA: Dormir, dormir. Usted lo dice tan fácil... No se puede RAM más que una vez al mes. ANÍBAL: Soy chatarra conectada. ¿A quién le importa? ENFERMERA: A mí. Mire si se vuelve loco. Si la central informa que está en RAM, ¿yo qué? Conéctese. Hay unos sueños muy bonitos. ANÍBAL: Basura digital. Si yo pudiera soñar el trineo..., o con el roble de la Plaza Battiti... ENFERMERA: ¿Un árbol? No se puede comparar. Los sueños vienen con una música preciosa. Lo conecto. ANÍBAL: No. ENFERMERA: Ah... ayer estuvo otra vez esa chica. Quiere hablar con usted. ANÍBAL: No quiero. ENFERMERA: Volvió. ANÍBAL: Que se vaya. ENFERMERA: No. Va a pasar. ANÍBAL: ¿Quién lo dice? ENFERMERA: Yo. ANÍBAL: Decile a la muchacha que el dinero se muere con el señor, porque a él nadie se lo regaló. (La enfermera va hacia la puerta. Entra un mujer joven y se queda de pie, frente a la cama. La enfermera le acerca una silla.) ANÍBAL: Así nomás. (Pausa larga.) ANÍBAL: Escucho. JOVEN: Buen día. (Pausa.) JOVEN: Yo pertenezco a las Abuelas de Plaza de Mayo. ANÍBAL: Muy joven para ser abuela. JOVEN: Sí, claro. No soy una abuela biológica, sino que pertenezco a la asociación Abuelas de Plaza de Mayo. ¿Las conoce? ANÍBAL: Una loca. |
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