El panteón de la patria
• Principal • Arriba • Agapito • Aguada • Algo contigo • Andar sin pensamiento • Antígonas • El inocente • El panteón de la patria • El tajo • La cruz del sur • La tierra del cielo • Password • Subterraneo • Una amistad de años • Crack • La blusa italiana • Monólogos •

Criticas
Imágenes
Fragmento


 

EL PANTEÓN DE LA PATRIA

Opacidades de nuestra  historia

Ficha técnica

EL PANTEÓN DE LA PATRIA, de Jorge Huertas. Dirección: Guillermo Cacace. Con Horacio Acosta, Iván Moschner, José Luis Arias, Carolina Adamovsky, Patricia Casares y Alejandra Mikulan. Escenografía: Félix Padrón. Iluminación: David Seldes. Vestuario: Magda Banach. Música y sonido: Patricia Casares. Teatro General San Martín, Sala Cunill Cabanellas. De miércoles a domingo a las 21. Estreno 16 de septiembre de 2010. Entrada: de $25 a $45.

CRÍTICAS

 

Página 12

 

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-19488-2010-10-04.html

 

 

 

 

 

 

 

La Nación

 

El amor, más acá y más allá del bronce

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1309517

 

Clarín

http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/dias-arrebato-furia_0_345565655.html

 

REVISTA XXIII    

PROVOCADORA REVISIÓN DE HISTORIAS Y ESTETICAS

LA PESADILLA DE LOS HÉROES

Por Luis Mazas

Jorge Huertas invita a asomarse a una especie de regreso al sueño los héroes, en su drama onírico y especulativo El panteón de la Patria, a medio camino entre la construcción y el derrumbe de la Historia Oficial, según la simplificación de Billiken y el Olimpo idílico del historiador Grosso. Huertas insta a levantar otro edificio mejor, sobre bases más veraces y coherentes. Entre andamios y cascotes, debaten, conspiran, hombres de ganadas medallas y transitoria influencia, sustraídos de su seguro nicho de Padres fundadores, donde los instaló el imaginario colectivo. Entre la audacia y la osadía, Sarmiento y el Manco Paz no son ellos mismos sino el trasunto poético que los deconstruye. Uno, insospechadamente exceptivo voluntarioso y pragmático, rindiéndose a damas soñadoras mientras proyecta la nación ilusoria. Otro, el valiente voluntarista vencedor de Vilcapugio y Ayohuma, a las órdenes de  Belgrano, no solo en lucha contra el enemigo; también en equivocas y humanas batallas de alcoba. El planteo es revulsivo, incómodo, discutible siempre, pero saludable porque socava arquetipos, quitar almidón a las maquetas indiscutibles. El discurso instala ardientes interrogantes que, obviamente, reclaman un público anoticiado, capaz de acompañar la propuesta o disentir con los replanteos de fondo. Guillermo Cacace suma una audacia formal, en consonancia con las ideas de Huertas. Una dramaturgia de escena entre espacios ruinosos, quebrados, decadentes y chirriantes, con héroes de bronce que liberan la expresión de sus cuerpos de estatuas y arquetipos. Guiados por el director, se exhiben como desconocidos, semejantes a otros, cuyos sonoros nombres reconocemos por las chapas de calles y monumentos argentinos. Los bien entrenados intérpretes, seguros de su expresividad oral y plástica, juegan una mascarada contradictoria, exacerbada, que, por instantes toma puntos de contacto con partes del conflicto y personajes del Marat-Sade de Peter Weiss. Huertas y Cacace coinciden y se potencian mutuamente. Esto es lo valioso del resultado inestable, sobre todo si logra conectar con la curiosidad desprejuiciada del espectador, aun en medio de los fastos del  Bicentenario. 

Revista Web CRÍTICA TEATRAL No. 259

 

http://www.criticateatral.com.ar/index.php?ver=ver_critica.php&ids=1&idn=2592

 

El Panteón de la Patria

29-09-10

Próceres que sudan, gimen y gritan

Obra de Jorge Huertas con dirección de Guillermo Cacace

 
 

 

En la obra El Panteón de la Patria –de Jorge Huertas- el espacio diseñado por Félix Padrón opera como lúcida metáfora del país: es un lugar indefinido que no se sabe bien si esta en construcción o, si se acaba de destruir o, esta abandonado. En ese espacio de incertidumbre, algunos hombres celebres de nuestra historia se encuentran para tratar de desentrañar varios nudos –de los que se refieren a la patria y también personales- en un desesperado último (y eterno) intento de poner en claro ideas y hechos que atravesaron su vidas.
La sanísima desacralización de esos hombres/próceres (propiciada por la excelente dirección de Guillermo Cacace), permite que se los observe en su completitud: tan apasionados por sus ideales, como irresolutos y confusos en sus cuestiones amorosas/pasionales.
La profundización de la carnalidad (aclaro que no se los humaniza sino que se les otorga cuerpo, sudor, sangre, vibraciones, espasmos y placeres) abre el camino a que las palabras y los actos de esos hombres y mujeres adquieran nuevas resonancias.
Para profundizar el quiebre de estructuras, el registro de actuación se vuelca hacia lo lúdico y lo desaforado. Todo el elenco abraza una arriesgada desmesura para exponer el enmarañado devenir de sus personajes. Pero ese riesgo es salvado con holgura, ya que Horacio Acosta, Iván Moschner, José Luís Arias, Carolina Adamovsky, Alejandra Mikulan y Patricia Casares (esta última, aparte de actuar, también es responsable de la música y el diseño sonoro de la obra –perturbadores y exquisitos en si mismos-), realizan encomiables trabajos.
Otro rubro que se destaca es el estupendo vestuario diseñado por Magda Badach, porque sus texturas, colores y modelos tienen mucho que ver con la carnalidad y la desacralización de esos hombres y esas mujeres.
El buen diseño de luces de David Seldes va de lo altamente expositivo a climas en que se puntualiza el amor, el horror o el desasosiego.
El Panteón de la Patria es una obra imperdible para seguir intentado armar ese rompecabezas que es nuestra historia.

Gabriel Peralta

 

CRÍTICA de OSVALDO QUIROGA en CANAL SIETE

 

http://www.youtube.com/watch?v=joqalKee4TI

 

 

 


E-mail: jhh2002@hotmail.com                                                                                   Espacio cedido por ARGENTORES