|
|
SUBTERRANEO (Fragmento) (…) EL COMBATE ¡En este rincón!... El andén está a pleno: es una noche de gala boxística. La pelea convenida está por realizarse. Se palpa unolor picante a linimento, a cigarro, a encierro, y a electricidad con hambre de tragedia si fuera posible. Han venido mendigos de todas las estaciones: Boedo, Agüero, Moreno, Canning, Palermo, Miserere, Dorrego. Grita alguien que siempre está más excitado que el montón. Meda: En este rincón: el crédito de la línea "B", Avelino "El Toro" Peralta. Público: (Ovación y aplausos) ¡Toro Campeón! ¡Toro Campeón! Meda: Nuestro futuro campeón mundial de los medios pesados... con 84 kilos, 400 gramos, 8-4-400. Y en este rincón Tomasito (rechifla furibunda) con... con... (A Doña Beatriz) ¿Cuánto pesa el bobo? Doña Beatriz: 60 kilos, más o menos. Meda: 6-0-más-o-menos. Laura: ¿Le gusta Sr. Peralta? Lo organizamos todo nosotras. Doña Beatriz: Porque somos sus admiradoras. ¿Qué digo? ¡Sus fanáticas! El hombre es como el oso... ¡brrr! Cuanto más feo más hermoso. Los boxeadores se acercan al medio del improvisado ring. Revagliatti, que oficia de referí, les pasa sus brazos por los hombros y les habla un corto monólogo. Meda golpea una olla y el combate comienza. Revagliatti espanta a las mujeres, como a gallinas que amenazan invadir el ring. Tomasito, con la sonrisa abierta, se acerca al campeón y parece querer abrazarlo. El Toro le asesta un poderoso directo sobre el cuello que lo revuelca por el suelo. Público: Sí, sí, señores yo soy de subte, yo soy de subte de corazón. Porque este año de Pellegrini de Pellegrini saldrá el nuevo campeón. Nato: ¡Tiranos los huesos, Avelino! El Toro arremete: cross, directo, esquive, bailoteo, gancho. El tonto sólo atina a correr por el ring. Se cubre la cara y grita. El campeón domina la pelea. Revagliatti: Este deporte no es para las minas, no. Hay que plantarse sin grupo. Dar y recibir. Aguantar el dolor de las piñas como mazazos. Caerse, y a veces, algunas pocas y terribles veces, ¡no levantarse más! Meda: ¡Lavorante! Revagliatti: Ese cayó hecho papilla hecho tortilla que vachaché. Los boxeadores entran en un clinch desesperado que propone Tomasito, más por instinto que por inteligencia. Público: ¡Que se besen, que se besen! Revagliatti: (Casi llorando) ¡La misma estampa! ¡El mismo carisma de muchacho caradura! (Lo abraza) ¡Oscar Natalio de Patricios! (Le acaricia la cabeza) Público: ¡Ringo corazón, Ringo corazón! Revagliatti: ¿Pensaste, pibe, que eras una cow-boy de TV? ¿Que agarrabas a cachetadas al hijo de Al Capone? ¡Ingenuo! ¡Justo a los yanquis que se desayunan con chicos crudos! (Lo besa) ¡Te hicieron bolsa los cazadores de elefantes! Público: ¡Los vamo a reventar! ¡Lo vamo a reventar! Meda: 178,179,180. (Golpea la olla con fuerza) Cuando suena el gong, el campeón va hacia el rincón. Tomasito yira por el otro lado y se debate en la oscuridad de la paliza. Se limpia los mocos. Laura acerca el banquillo al Toro; le masajean los hombros, le dan agua, le acarician la cara con vaselina. Doña Beatriz: Está traspirado y parecés fuego. Laura: Mi hijo y yo no sabemos como agradecerle... Doña Beatriz: Aquí como me ves, campeón, tenía unas piernas que parecían columnas... Laura: Usted es un hombre de bien. (Tocándose la panza.) ¡Pegó un salto! El señor nos va a dar una casa, y leche todos los días. Doña Beatriz: Si yo tuviera veinte años menos, Toro, te comía vivo. Laura: También necesita un padre, ¿no le parece? Doña Beatriz: Mirá que hombros, nena. (Le mordisquea los bíceps. ) Sí así son los brazos, cómo serán las... Meda golpea la olla y comienza el segundo round. El campeón se planta frente a Tomasito y le vuelve a llenar la cara de golpes. El tonto recibe, recibe, tratando de cubrirse. Revagliatti: Es la estirpe de gladiadores criollos que supimos conseguir: Un Firpo, un Lausse, un Merentino; o un Cirilo Gil, que era más fino que una señorita. Nato: ¿Y a esos quién los conoce? Revagliatti: La flor y la nata de nuestro boxeo nacional. Nato: Mentiras; eran todos bagayos. Revagliatti: No tienen respeto. Justo Suárez, ¿un paquete? Nato: ¿A que ninguno pegaba retrocediendo como Carlitos Monzón? Revagliatti: Cállese, mocoso. Usted no sabe nada. En el calor del diálogo Revagliatti y Nato se acercaron y amenazan agarrarse a las piñas. Tiran golpes al aire y la pelea oficial se ha parado. Toro: Perdón, Don Revagliatti, este... pero esta es mi pelea. Revagliatti: Pero Toro, faltaba más. Discúlpeme. Es que la pendejada se insolenta. Se creen que el mundo empezó cuando llegaron ellos. La pelea oficial retoma su ritmo y Peralta es amplio dominador. Tomasito se bambolea y se viene en falsa escuadra. El campeón lo esquiva con "elegancia" una y otra vez. Público: ¡Ole! ¡Ole! ¡Ole! Revagliatti: (A las carcajadas) ¡Otra que Carlitos Chaplin! Nada por aquí nada por allá. ¿Y "El Intocable" ¿dónde está? Público: ¡Nicolino-Nicolino-Nicolino! (Carcajadas generales) El Toro se planta en el medio del ring y lanza una seguidilla de golpes: directos en el rostro, combinados con ganchos a la zona baja. Se presiente el zarpazo terrible del knock-out. Tomasito, no sabe con qué guapeza, aún no se tiró a llorar al piso. El campeón avanza para liquidarlo con un golpe ascendente al mentón. El tonto se asusta porque presiente el fin, y estira espasmódicamente los brazos. El puño izquierdo de Tomasito toca seco, con justeza, el mentón del campeón. Por un instante, los dos parecen estatuas. Luego al campeón se le derrite la mirada fiera y le flamean las piernas. Pesadamente, como un buey, cae desparramado en el medio del ring. Revagliatti: (Despreocupado) Esto es lo hermoso del deporte: las sorpresas. Una victoria fácil no trae ninguna gloria. 1-2-3-4... ¡le roba grandeza al triunfo! Cancha Rayada, Vilcapujio, Ayohuma; un Avelino Peralta que surge de sus propias cenizas; que sabe soportar el momento aciago. 3-4-5-6. Por lo demás, lo importante no es ganar sino competir. Sangre criolla al fin, ya se levanta y pasea su temible estampa de campeón por todo el mundo. Y se corona en Filipinas, en Tokio, donde los arbitrajes son tan parciales y los adversarios tan temibles. 7-8-9. ¿O no existe Dios? ¡Sí, señor, y es argentino! 11-12-13. Campeón moral: ¡levántate y anda! (se arrodilla) ¡Vamos! Miles de corazones palpitan con el suyo, 14-15... y sueñan con su triunfo. (Aplaude las manos junto a las orejas del Toro) ¡Despierte! ¡Despierte! (Al público) Ya está con nosotros. Toro: (Balbuceando y groggy) Una de porland..., una de cal..., tres de arena..., una de porland..., una de cal..., tres de arena..., una... Todos rodean al Toro, lo apantallan, y lo alzan como a un muñeco de trapo que tardará en volver al mundo de los despiertos. Entre murmullos y aire general de sorpresa se lo llevan en canilla. Tomasito está moqueando en el medio del ring y lucha por arrancarse esas vendas que le pusieron en las manos. Nato: (A Laura, tratando de retenerla) No todo está perdido. Yo tengo otra idea que... Laura: (Rabiosa, a Tomasito) ¿Sabés lo que sos? Vos sos... sos... un... un... ¡un vendepatria! (…) |
|
E-mail: jhh2002@hotmail.com Espacio cedido por ARGENTORES |